Hace unos días, estando en mi agencia de viajes habitual, la amable y eficiente trabajadora me preguntó cuando ya me iba, “¿Y… cómo se te presenta la Navidad, Juani?” No me esperaba la pregunta y dudé unos milisegundos si ofrecerle una respuesta políticamente correcta o la verdad. Opté por la segunda y mirándola a los ojos le dije “agridulce: porque ya hay muchas ausencias en mi vida”.
Nos faltan seres queridos en prácticamente todos los hogares. El duelo es muy difícil en esta época del año. Cada persona lo vive de una manera muy personal y hay que respetar su tempo, sin juzgar, sin forzar la sonrisa que no apetece y sin dejar de acompañarla. A medida que pasen los años, se hará más llevadero, pero los echaremos de menos igualmente, aunque ya no los lloremos.

Es importante recordar a las personas ausentes en estas fechas, brindar por ellas, por lo que nos dieron en vida, por la huella que han dejado en la nuestra. Y brindar porque estamos vivos y seguimos teniendo la oportunidad de sentir y compartir la vida juntos.
También hay ausencias porque tenemos gente querida enferma, en hospitales, en residencias, en cárceles o viviendo lejos. O también, hay gente que puede estar en casa pero ausente, diferente, desconocida para los suyos por el efecto de una enfermedad tan terrible como el Alzheimer, por ejemplo.
Otra clase de ausencia y también dolorosa, es la de la gente que se ha peleado. Que se amaron y tuvieron, o no, hijos e hijas y hoy no se pueden ni ver. También hermanas y hermanos, padres, madres e hijos o familia política con la que algún día se tuvo más cercanía y hoy ya no se hablan.
Si llevamos todo el año sin vernos, o mal vernos con tensiones, amenazas y conflictos no resueltos donde la venganza, la envidia, el odio, el desprecio, la vergüenza, la tristeza o el enfado son los protagonistas ¿Cómo vamos a pretender llevarnos bien y celebrar el Amor y la Paz en familia el 24 de diciembre, simplemente porque toca? Fingir ser la happy family es un mal trago que por mucho que a alguien le importe la apariencia social y el qué dirán, se acaba convirtiendo en una bomba de relojería que estalla. ¡Y cómo estalla!

Hay quien opta por mostrar lealtad a su bando, con la consiguiente renuncia o aumento del conflicto con el otro lado. Otros prefieren ser falsos y hacer el paripé por compromiso o creyendo que así evitarán el conflicto. Hay quien se enfrenta a la situación creando un conflicto mayor y hay quien prefiere quedarse en casa solo. Lo peor. El castigo más grande para nuestra esencia humana es la soledad. Es el dolor más profundo, esa sensación de no importarle a nadie, de no tener verdaderos vínculos, de estar colgados en el vacío… Sin que nadie nos eche de menos.
Entonces ¿Cómo hacer para llevar mejor estas fiestas? La manera más sencilla es si hay peques en nuestro entorno. Casi sin esfuerzo, se activa nuestra niña o niño interior y revivimos la magia y la ilusión, volcados en hacerles pasar unas fiestas alegres, divertidas y sobre todo, mágicas. Otro día hablaré del consumismo compulsivo que trata de compensar la poca presencia y juegos con muchos regalos caros…

¿Pero y si ya todos somos adultos? Lo primero, ser honestos. A veces lo mejor es que cada uno esté en su casa y celebre solo con los cercanos de verdad. También ser justos para mirar bien a nuestro alrededor, fijarnos en quién de verdad ha estado todo el año a nuestro lado, quién nos demuestra cotidianamente cariño y respeto. Y por supuesto, ser valientes y solidarios para fijarnos en quién está necesitado de apoyo, de calor y de amistad. A esas personas hay que abrirles nuestra casa, compartir la mesa, ofrecer el abrazo y celebrar lo que nos une: que estamos juntos y vivos. Que hoy tenemos salud y un techo. Que estamos dispuestos a luchar una vez más por ser felices, a pesar de las dificultades y ausencias. Que somos capaces de amar y demostrarlo siendo verdaderos hermanas y hermanos de la vida.
[image: Imatge inserida 1]
Cordialment,
*Antoni Burgaya i Trullà s* Secretari General Institucions Educatives antoni.burgaya@escolapia.cat TÃVRheinland CERTIFIED Management System ISO 9001 tel. +34 93 441 00 04 Ronda Sant Pau 80 08001 Barcelona
Gracias Juani por tu «Agridulce Navidad»… Mantener el norte y hacernos responsables de lo que nos toca vivir… Celebrar con alegría y honestidad lo que para cada cual es la Navidad, saliendo del cliché y llevando la mirada más allá… Celebramos el cumpleaños de Jesús, invitemos a nuestra mesa al Anfitrión y que la paz sea en la medida que lo permitamos… Feliz Navidad y próspero año nuevo…
Buff que pasada Juani, de nuevo has vuelto a dar en el clavo!!!! que dificil y complicado resulta a veces la vida, y la Navidad es un momento «punta» de sentimientos!!
Gracias por seguir dando luz!!!!!!
Has dejado constancia de lo que algunas y algunos llegamos a pensar de estas fechas. Y es cierto que la Soledad llega a desaparecer cuando un@ se ocupa con amor de otras personas.
Las navidades nos sacan lo mejor y lo peor…los miedos fluyen pero también sentimientos positivos, incluso aquellos sentimientos que hacen que demos oportunidades a situaciones que nos hacen sentir incomod@s.
Poco se puede decir ni añadir. Simplemente gracias por expresar en palabras lo que muchos pensamos y sentimos.
Muchas gracias a Uds por compartir conmigo sus ideas de una forma tan honesta y auténtica… Me siento más conectada a mis hermanas y hermanos de la vida!
Excelente artículo Juani!!! Creo que es muy acertada la visión que expones de los diferentes aspectos relacionados con estas fiestas. Estoy totalmente de acuerdo que es sencillo cuando hay peques…ver brillar sus ojos de ilusión con lo que les preparamos no tiene precio!