
Hoy quiero recordar a un colega de profesión que ha fallecido recientemente y al que le tenía aprecio, agradecimiento y admiración. Algunos de Uds lo habrán leído, pues Xavier Melgarejo era el mayor experto y divulgador en toda España del sistema educativo finlandés y un estudioso, desde la teoría y la práctica, de nuestro sistema educativo. Autor del libro “Gracias, Finlandia” del que ya hay nueve ediciones, Xavier era Psicólogo Educativo, Doctor en Pedagogía, experto en dirección de centros escolares y fue durante más de treinta años el Orientador del Colegio Claret de Barcelona, del que también fue su director durante casi diez años.
Xavier Melgarejo conocía a cada alumno y cada alumna y era capaz de ver lo positivo que tenían y hacérselo ver a sus familias. Siempre estaba dispuesto a hacerme un hueco en su agenda y desde que conoció nuestro programa de Competencia Personal y Social, creado por el Dr. Manuel Segura, fue un entusiasta del mismo y lo aplicó en las aulas de su centro hasta casi el último año de su vida. Me ayudó mucho en mi tesis doctoral y me abrió las puertas de su centro y de sus aulas y tuve la oportunidad de aplicar nuestro programa Ser Persona y Relacionarse (M. Segura, Edt. Narcea) con su alumnado de la ESO y de investigar los efectos que producía en la convivencia cotidiana de las aulas, en la resolución de conflictos y cómo mejoraba el clima del centro y el rendimiento escolar.

Fue varias veces a Finlandia e investigó con pasión y sin ayuda económica de nadie, tal y como suele ocurrir en este país donde apenas se reconoce y apoya la investigación, menos aún la investigación en las ciencias sociales.

Aún así, la clase política lo invitó a ir al Congreso de los Diputados a explicar las mejoras que se podían introducir en el sistema educativo español. Lo tuvieron casi un día entero esperando para darle brevemente la palabra en la Comisión de Educación y al final decirle “muy interesante lo que propone, y creemos que sería lo mejor para la Educación. Pero claro, comprenda que somos de partidos diferentes y no nos vamos a poner de acuerdo”. No tiró la toalla y siguió dando conferencias y divulgando su propuesta.

Y un día apareció en su cuerpo un cáncer terrible con el que luchó durante cinco años. Me emocionó su valor para afrontarlo, conocerlo y mirarlo de frente junto con su familia. En los momentos en los que estuvo bien, volvió a las aulas para contarle a su alumnado lo que le estaba pasando. Me contó que hablar con estos adolescentes fue de las experiencias más interesantes educativamente hablando de su vida. Descubrió que entre su alumnado había chicas y chicos que también tenían a sus padres enfermos, pero estos no se atrevían a hablar con sus hijas e hijos de sus respectivas enfermedades. Su alumnado le contó que se sentían solos y sin saber qué hacer o decir. El, les contó su experiencia con sus hijos y les animó a hablar con sus padres. A llorar juntos. A abrazarse y seguir juntos, mientras durara.

Pero no le bastó con sus clases y decidió explicar su vivencia del cáncer en otro libro que acabó unos días antes de fallecer, “Transformar la Adversidad” (Edt. Plataforma Educativa).
Xavier Melgarejo luchó hasta el final, fue amoroso con todos los que nos interesábamos por él, estuviéramos cerca o en la ultramar. Se convirtió en mejor psicólogo, mejor docente y mejor padre a través de su enfermedad. Su familia está muy orgullosa de él y de cómo decidió vivir y convivir hasta el final, especialmente con sus dos hijos pequeños que han participado de todo el proceso con naturalidad, viviendo todas las emociones y disfrutando de su padre hasta el último momento. Qué fuertes y sorprendentes son los niños si los dejamos participar de la vida y la muerte.
Ha dejado un legado intelectual, científico, educativo y emocional inestimable. Para mí es un héroe y un referente. Ojalá repercuta en la Educación y tengamos unas futuras generaciones mejor preparadas para la vida, tal y como él nos enseñó que es posible a través del ejemplo de Finlandia. Gracias, Xavier.
