En septiembre tenemos sentimientos encontrados. Por un lado, no queremos que el verano se acabe y las vacaciones nos saben a poco. Por el otro lado, se abre una época de sentimientos, ideas y propósitos por estrenar y poner en marcha; trabajos, estudios, dietas, deportes, actividades extraescolares, cursillos, “puentes”… Es el verdadero Año Nuevo, y no el 1 de enero.
Todas y todos volvemos a la rutina, a lo cotidiano, pero nada es igual a como lo dejamos. No estamos con el mismo estado de ánimo, con los mismos pensamientos, ni las mismas ilusiones que en junio. Ni nuestras compañeras y compañeros de trabajo, ni nuestras parejas, familiares, amistades…. Nada ni nadie es igual, aunque no nos demos cuenta.

El “reset” del verano es una oportunidad maravillosa y privilegiada, que no todo el mundo puede disfrutar. Por eso, los que sí la tenemos tendríamos que ser agradecidos. Por haberla disfrutado, compartido, gastado y aprovechado hasta el último minuto… Agradecidos porque seguimos vivos, sanos y completos para afrontar el otoño. Para estrenar nuevas sensaciones y experiencias; nuevas ideas, proyectos y retos; nuevos amaneceres y puestas de sol; para cultivar y respetar la tierra; para ver crecer a los que queremos; para dar nuevos abrazos y besos… En definitiva, estrenar la vida para seguir sintiéndonos intensamente vivos. ¡Feliz curso 2015/16!


