Hablar de violencia de género también es luchar para mejorar como persona, como mujer y además, de mejorar en nuestras relaciones personales en general y en las afectivas en particular. De ahí la importancia de dar herramientas tanto a las adolescentes como a las mujeres adultas susceptibles de sufrir algún tipo de violencia por ser mujeres, para empoderarlas y también dar recursos a las profesionales que trabajan con ellas.

La inteligencia emocional trabaja el reconocimiento y gestión de los sentimientos y uno de los grandes, con mayúsculas es el AMOR. Muchas veces mal vivido desde la infancia, confundido en la adolescencia, enfermizo en la vida adulta. Amor y dependencia emocional. Miedo. Soledad. Baja autoestima… Un camino que lleva a la caída libre emocional…Y que las hijas e hijos entren en el mismo bucle y aprendan las formas incompetentes del malamor.
Necesitamos espacios para hablar, reflexionar y compartir nuestra vida emocional. También para hablar de lo que sentimos bien: la alegría, la satisfacción, el orgullo bueno, la esperanza, la curiosidad, la motivación, la ilusión, el entusiasmo…
Me gusta trabajar con chicas adolescentes y con mujeres adultas desde lo positivo; lo que pueden aprenden, lo que pueden cambiar y decidir. Ilusionarse por la vida, a pesar de lo ya vivido.
Por este motivo a lo largo de este año 2014 he estado impartiendo cursos de Inteligencia Emocional, Social, Estereotipos y Valores a mujeres en situación de riesgo de violencia de género en diferentes municipios y también a profesionales de la red de atención a las mujeres víctimas de violencia de género.
Comenzamos en Las Palmas de Gran Canaria, impartiendo los cursos “Ser persona y relacionarse” y “Amor, autoestima y relaciones de pareja: una perspectiva psicoeducativa” formación para las profesionales de la red de atención a la mujer de los 21 municipios de la isla. Continuamos en Arucas, impartiendo varios cursos y talleres. En este municipio estaban dirigidos a mujeres que han sido víctimas de la violencia machista y que han salido adelante. Recibían cursos para fortalecer sus decisiones personales, para la búsqueda de empleo así como para el desarrollo personal, emocional y social. A este colectivo les di dos cursos; uno titulado “Habilidades Cognitivas para la Resolución de Conflictos en la Prevención de la Violencia de Género” y otro denominado “Género, Razonamiento Moral y Educación en Valores Prosociales”.

Sin embargo el taller “Género, Estereotipos y Sexualidad”, estaba abierto a jóvenes del municipio y acudieron sobretodo adolescentes y algunos adultos. Fue muy interesante por tener tanto mujeres como varones y de edades muy diferentes.
En Santa Cruz de Tenerife, los cursos han ido dirigidos a las profesionales de Igualdad y otros profesionales del área de Infancia y Familia del ayuntamiento santacrucero. Los cursos que les he impartido han sido “Estrategias de intervención para prevención de la violencia de género en mujeres en riesgo” y la presentación de un programa de intervención con familias en riesgo “Enseñar a las hijas e hijos a convivir”.

Ambos cursos presentaron herramientas, recursos y programas a las y los profesionales para intervenir de una forma más estructurada con colectivos en riesgo, especialmente mujeres víctimas de violencia de género.
Pero no nos hemos detenido ahí. La manera de prevenir más pura es ir a la escuela y a la familia. Por ello, también este año hemos realizado diferentes talleres con niñas y niños de Educación Primaria y con adolescentes de Educación Secundaria en diferentes centros escolares y con grupos de madres y padres, tanto en Tenerife como en Barcelona. Hablar de los sentimientos, de la presión del grupo, del qué dirán y por supuesto del amor y de las relaciones de pareja, así como de la identidad y orientación sexual, motiva tanto a las niñas, niños y adolescentes como a muchas familias. Falta que sea el profesorado el que se implique aún más. Aunque comenzamos también hemos tenido intervenciones muy interesantes en algunos centros escolares catalanes, realizando propuestas a nivel de curriculum para incluir la inteligencia emocional, la educación afectivo-sexual y la prevención de la violencia de género.

Es necesario integrar la idea de SER PERSONA en cada formación que se dé. Ya sea en la infancia, la adolescencia o la vida adulta. Ya sea para prevenir o para intervenir cuando ya hay un problema. Ser inteligentes emocional y socialmente es ver a la persona en su totalidad y complejidad y ayudar a seguir creciendo. Personas valientes, maduras y felices, generan una sociedad valiente, madura y feliz.












