Así dice el estribillo de una canción de Alejandro Sanz de hace ya algún tiempo. El resto de la canción tiene cierta ambigüedad pero me gusta este estribillo. Es pegadizo y fácil de recordar porque es una fórmula muy sencilla para expresar algo mucho más complejo y profundo que en Psicología llamamos Asertividad.

¿Cuántas veces no les ha pasado que alguien del trabajo les pide un favor y es más cara dura que otra cosa? ¿…o que un familiar les hace un comentario con mala fe y no saben qué responder? Tal vez piensan: “un día le voy a decir cuatro cosas bien dichas”, pero parece que ese día nunca llega…
Somos seres sociales por definición y queremos relacionarnos bien pero cuando mancillan nuestros derechos, desprecian o ignoran nuestros sentimientos, sabemos que las cosas no van bien. Hay personas que apenas saben relacionarse, que se refugian en las redes sociales para no sentirse solas o en busca de amistad; a quienes les piden los apuntes los frescos de la clase y no saben decir “No”; a quienes los excluyen de trabajos en equipo o que se adueñan de sus ideas y no las saben defender por temor al conflicto. A estas personas que se quedan cortas, inhibidas en las relaciones, hay que enseñarles Asertividad.
Pero también a las personas prepotentes y ofensivas que consideran que tienen más derechos que el resto. Que apabullan, ejercen control y poder sobre las demás porque saben que el resto no se sabe oponer. Son quienes pueden acabar haciendo bullying en los centros escolares y en la vida adulta, acosar o maltratar tanto en el ámbito laboral (mobbing) como en la familia. Es gente agresiva y también hay que enseñarles Asertividad.

La Asertividad se aprende desde la infancia y la vamos practicando a lo largo de la vida. No hay manual de uso, así que aprenderemos por imitación de alguien que se relaciona bien y por nuestros propios ensayos y errores.
La Asertividad es una reafirmación de la persona, por tanto, es la capacidad de decir o hacer lo que creemos honestamente que es lo más correcto pero sin faltar al respeto. La Asertividad exige escucha, respeto, valentía y también un sentido ético que nos ayude a distinguir lo injusto de lo justo; empatía hacia la otra persona para que nos lleve al principio de “tratar a los demás como me gustaría que me trataran a mí”. La Asertividad no genera otro problema mayor en la convivencia: lo soluciona.
La Asertividad se puede enseñar en cualquier momento de la vida. En una hipotética Lección 1, iría la canción:»Te lo agradezco, pero no”. Porque un No es siempre un No. No es un “vale, bueno, a lo mejor, tal vez…” Tampoco es un “bueno i insistes, cambiaré de opinión”, No. Un No, es No. Y no conlleva necesariamente una explicación. Es la palabra básica de la Asertividad: para cuando nos piden algo que no queremos hacer como tomar drogas, mantener relaciones sexuales no consentidas, hacerle el trabajo a otra persona o responder a una pregunta íntima, etc…

Pensemos por un momento, ¿a qué cosas y personas diríamos “te lo agradezco, pero No? O, también, “lo siento mucho, pero No”? Tenerlo pensado y practicado en casa nos ayudará a vivir nuestra vida, nuestro trabajo y relaciones de mejor manera. ¿Lo intentamos?
Y sí, aquí está el video de Alejandro Sanz, Te lo agradezco, pero no … Que curiositos que somos los humanos…