Este es un artículo muy interesante sobre los riesgos del colecho, aparecido en el periódico digital www.eldiario.es y escrito por Manuel Ansede. Aunque haya otros artículos científicos que puedan cuestionar algunas cosas de este, creo que como practica hasta los 6 meses (que es cuando se presenta el mayor riesgo de muerte súbita en los bebés), me parece razonable, siempre y cuando los padres sean responsables, no consuman drogas, no tengan sobrepeso, ni se muevan mucho durmiendo, aspectos estos recomendados por los defensores del colecho.
Sin embargo, en mi experiencia como psicóloga y formadora de grupos de madres y padres, lo que me encuentro con más frecuencia es que los padres mantienen durmiendo a sus hijos hasta edades tan poco adecuadas como los 6 y 7 años…. Lo que repercute en su madurez emocional y social: están más aniñados, les cuesta más aceptar ir a la guardería, tiene menos hábitos adquiridos para sus edades, etc…. Y esto no es sólo lo que yo percibo, (y por lo que me hacen consultas las familias), cuando colaboro con centros escolares, los docentes de Educación Infantil, ratifican esto que estoy describiendo. Están preocupados por la extensión en el tiempo de esta práctica que tendría que haber terminado a los 6-8 meses de vida y el infantilismo que produce.
La excusa que me dio una vez una madre es que así «mejoraba la autoestima de su niña«. Lo siento mucho pero no tiene razón. La autoestima no se construye durmiendo con los hijos, sino conviviendo; educando, corrigiendo, amando, ¡pero no durmiendo! Los niños necesitan sentirse seguros, qué duda cabe, pero sobre todo cuando están despiertos, cuando les motivamos para que aprendan, a que no se desanimen si algo les sale mal, a que exploren el mundo sabiendo que nosotros estaremos siempre “ahí”.
Otra excusa muy frecuente es que el niño al sacarlo de la cama, duerme mal; llora, se despierta muchas veces, se mete en la cama de los padres y claro, los adultos acabamos agotados de tantas malas noches sin dormir…. Sé que es duro, pero tampoco es un motivo para que sigan durmiendo en la cama con sus padres.
Es cierto que les cuesta irse “del nido”, pero hay muchos métodos para conseguir que se tranquilicen y duerman felices en su cuna y luego en su habitación. ¿Qué al principio pasaremos noches en vela? Sí! Pero si se opta por una práctica como el colecho en los primeros meses, hay que saber darle fin y pasar a la siguiente etapa y aprendizaje en la educación de las criaturas.
Así que por favor, sensatez: si el periodo más crítico para la muerte súbita es hasta los 6 meses de vida, pues adelante con el colecho, pero a partir de ese momento, toca dormir en su cuna. No vayan a hacer como otra madre que me dijo, “yo tengo la esperanza con mi hija de 6 años que de aquí a que cumpla los 15, le de vergüenza y por fin, se vaya a su habitación…”
El bebé no debe dormir con sus padres en la misma cama.