¿Cuándo haremos en este país prevención de la violencia de género?

¿Hay verdadera voluntad política de resolver este femicidio?
¿Hay verdadera voluntad política de resolver este femicidio?

No hay una verdadera educación afectivo-sexual y de coeducación, ni en casa ni en la escuela.

Hay que avanzar hacia un segundo nivel de actuación: trabajar específicamente con los chicos, con los padres, los hermanos; con los hombres, especialmente desde la prevención y la escuela.

Todos los informes y datos que están saliendo esta semana sobre la violencia de género en este país son alarmantes, pero no dejan de ser un retrato de la realidad. La violencia de género afecta cada vez a mujeres más jóvenes; hasta cinco veces más adolescentes que hace tres años según el último informe del Ministerio de Sanidad sobre Igualdad y Violencia Machista en la Adolescencia. Además, el modelo de relaciones afectivas que reciben de los adultos y exhiben los medios de comunicación, películas, video-juegos, etcétera, es inadecuado, perpetuador de los esquemas machistas y de los roles de sumisión para ellas, de control y dominio para ellos, de “fusión-anulación” para ambos. Y sabemos que estos modelos de relaciones lo practican en la vida real y en el  ciberespacio. Pero, ¿de qué nos extrañamos?, ¿de que ocurra?, ¿de que ocurra más que hace tres años o de que al menos se denuncie ahora más? No me parece lo más relevante.

Lo relevante para mí es que no se haga una verdadera educación afectivo-sexual y de coeducación, ni en casa ni en la escuela. Y no me vale que como primer escollo se nos imponga ninguna doctrina religiosa porque se haya autoerigido en “autoridad” en materia de desarrollo personal, emocional y social de nuestra sociedad, alarmando y haciendo creer que educar en inteligencia emocional, en inteligencia social, en autoestima, en educación, en valores como el cuidado y respeto del cuerpo, así como en el descubrimiento de nuestro ser sexual sea una incitación a la promiscuidad. Y tampoco me vale como segunda gran excusa  que no haya dinero para educar.

En el caso de las familias, al menos desde mi experiencia profesional realizando talleres para madres, padres y abuelas, siguen sin saber cómo y cuándo abordar todo lo relacionado con la afectividad, la autoestima, las relaciones de pareja, el miedo al embarazo, a la violación, a los abusos sexuales, (¿hace falta recordar que se dan fundamentalmente en la familia y que la ejercen principalmente los hombres de la misma: abuelos, padres, tíos, primos…?)

En general, tampoco tienen suficiente información sobre temas claves como, por un lado, la diferencia entre identidad sexual; es decir, responder a la primera gran pregunta de la personalidad y que se produce en la infancia: ¿yo qué soy?: “una niña, “un niño”, ”una niña atrapada en un cuerpo de niño”, “un niño atrapado en un cuerpo de niña”, y por el otro, la pregunta de la orientación del deseo sexual que se concreta y define durante la adolescencia;  ¿qué me atrae?: “los hombres”, “las mujeres”, “todo”, “nada”, “no lo sé…”

La familia también duda en cuanto a la educación en valores que deben transmitir a sus hijas e hijos. Por ejemplo, no saben cómo abordar el  respecto y cuidado de uno mismo y del cuerpo (y del corazón), y de otros valores que afectan a la construcción del yo como el respeto a uno mismo y a la otra persona, la salud, el amor, la responsabilidad, la honestidad, la perseverancia, el amor al trabajo, el optimismo (afrontar y aprender del fracaso), el hedonismo, el consumismo, la familia, el placer, el cuidado, la libertad (frente a la dominación y a la capacidad para decidir por uno mismo), la felicidad, la reciprocidad, la dignidad, la igualdad en cualquier tipo de relación sea o no afectiva, sea o no heterosexual. Veo a muchas madres, padres y abuelos temerosos, inseguros, pero también dispuestos a crecer en este sentido leyendo libros, mirando en Internet o buscando  espacios donde compartir y formarse, (aunque haya poca oferta en este sentido).

Creo que en nuestra sociedad debería ser algo natural tener espacios formativos, de asesoramiento y acompañamiento para las familias desde el momento del embarazo hasta, al menos, los 16 años. Una perspectiva no sólo física-médica sino también educativa, preventiva para el desarrollo de lo emocional y social. Donde al mismo tiempo que crecen como familias y como personas, aprenden como madres y padres herramientas para educar a sus hijas e hijos de acuerdo al momento vital que tienen, estando apoyados por profesionales que saben de estos temas. ¿Tan caro saldría? A medio y largo plazo, ¿no tendríamos familias más seguras, apoyadas y fortalecidas, en definitiva, más competentes para educar? ¿No sería eso una auténtica inversión en los recursos humanos de nuestra sociedad? El Profesor Farrington, famoso criminólogo de la Universidad de Cambridge especializado en prevención y tratamiento de la delincuencia y drogodependencia, afirma que por un 1€ que se invierte en educación se ahorran 7€ en reinserción y tratamiento de problemas psicosociales.

Respecto a la Escuela, la educación afectivo-sexual es la asignatura pendiente de este país desde la democracia. Pendiente en todos los niveles educativos; desde Infantil hasta la ESO y pendiente en la formación del profesorado que no recibe el apoyo social ni el respeto que se merece. Pendiente incluso en la universidad española donde la Sexualidad sigue estando fuera del curriculum obligatorio de carreras como Psicología, Magisterio, Pedagogía, Psicopedagogía, creo que está fuera incluso, de Medicina.

Por supuesto, en la enseñanza obligatoria ha habido experiencias interesantes y programas muy buenos que se han trabajado en las aulas, pero por poco tiempo y siempre dependiendo de los vientos políticos que soplaban… Recuerdo, en concreto, el programa de educación afectivo-sexual, Harimaguada y el de coeducación, Acerina, que consiguieron, con rigurosidad, buen asesoramiento científico y psicoeducativo y, mucho respeto, hace más de 20 años, entrar en las aulas de la escuela pública en Canarias. Programas que aportaron material tanto para el aula como para trabajar con las familias, aunque seguramente hoy habría que actualizar, pero que fueron pioneros y muy válidos.

Sinceramente, pienso que al menos en las escuelas tendríamos que implementar programas afectivos-sexuales y de coeducación como mínimo desde 1º de educación primaria, para acompañar a las niñas y niños en el momento en el que se inician sus cambios corporales, emocionales y sociales, procesos todos inherentes al desarrollo del ser humano. Y en el curriculum escolar hay espacios para hacerlo. En primer lugar, incorporando estos contenidos al Plan de Acción Tutorial (PAT) y aplicándolo en las tutorías.  También en esa especie en vía de extinción denominada Educación para la Ciudadanía, sin olvidar otras materias como  dibujo, conocimiento del medio, sociales, música, lengua… Hablar y compartir en clase qué significa crecer y hacerse persona (mujer y hombre) y relacionarse bien, cabe hasta en el recreo. Dentro de la ley está como competencia personal y social (ciudadana), pero la realidad es que apenas se trabaja en las aulas en esta dirección de desarrollo emocional, afectivo-sexual y desde una perspectiva de género.

Llevo años impartiendo charlas y talleres sobre educación afectivo-sexual para niños, niñas y jóvenes y se repiten las mismas preguntas, los mismos miedos, los mismos tabúes, la misma curiosidad por lo mismo… Las nuevas tecnologías no han resuelto nada de lo que les interesa: más bien los confunden. Siguen perdidos; sin valores que den sentido a lo que quieren ser y sentir; que les permitan mayor autonomía, mejor autoestima y más responsabilidad para ser ellas y ellos mismos en relaciones de reciprocidad y respeto.

Me preocupa la violencia de género, muchísimo, y su arraigo en nuestra sociedad y en nuestra construcción de quiénes somos y cuánto valemos. Y defiendo que haya leyes que protejan a las mujeres, sin duda. Ahí están las cifras; nosotras somos las que morimos asesinadas. Y para ello es preciso la estabilidad en los puestos de trabajo de las y los profesionales y una ley acompañada de un presupuesto suficiente y estable, con planes y pactos de estado a 20 años, no anuales…. Además de coordinar diferentes leyes que tocan desde distintos puntos de vista pero relacionados con esta lacra de la violencia machista.

Pero me preocupa aún más que no se trabaje específicamente con los chicos, con los padres, los hermanos; con los hombres. Especialmente desde la prevención y la escuela. Hay que avanzar hacia ese segundo nivel de actuación. Ahí tenemos que estar juntos y aprender a convivir y a respetarnos y a relacionarnos bien; niñas y niños, chicas y chicos, mujeres y hombres. Tenemos que abrir esa puerta y buscar espacios de encuentro, de coeducación, de compartir lo que pensamos y vivimos y darnos cuenta de lo que arrastramos y deconstruirlo juntos;  con ayuda de otras  mujeres y hombres que sean más sabios, más expertos… Pero tenemos que abrir este camino. Las encuestas de estos días y especialmente el estudio tan significativo de la Profesora Mª José Díaz-Aguado, Catedrática de Psicología de la Complutense de Madrid, retratan a unas chicas y a unos chicos con unos comportamientos y opiniones sobre las relaciones de pareja con los que hay que trabajar YA. ¿Cuándo vamos a empezar? ¿Esperaremos a las cifras del próximo 25 de noviembre?¿Hay verdadera voluntad política de resolver este femicidio?

Para construir unas relaciones más justas e igualitarias (desde cualquier orientación sexual o con cualquier identidad sexual), necesitamos educación, coeducación y hacerlo ANTES de que aparezcan estas actitudes y creencias sobre las relaciones que las llevan a la destrucción. Ya hay muchas familias que quieren formarse y prevenir. Y también hay muchos docentes en escuelas e institutos, dispuestos.

Me quedo con la pregunta que en un taller de educación afectivo-sexual me hizo un chico de 13 años (2º de ESO); ¿crees que alguien alguna vez me amará?” Y yo le contesté: “te aseguro que a lo largo de tu vida amarás y serás amado; lo que no te puedo asegurar es que sea la misma persona y para siempre, como dicen en los cuentos. Pero amar, amarás; no obstante, también tendrás que aprender a amar bien, es decir, con la cabeza, el corazón y desde el respeto”.

 

Niñas, las más vulnerables del planeta

 

Marina Golbahari (1989, Kabul, Afganistán). Actriz protagonista de "Osama" (2003), de Siddiq Barmak.
Marina Golbahari (1989, Kabul, Afganistán). Actriz protagonista de «Osama» (2003), de Siddiq Barmak. 

¿Saben lo que es un Bacha Posh? Son niñas afganas vestidas de niños para poder ir a la escuela, ayudar a hacer la compra en el mercado, poder realizar un deporte o echar una mano en el negocio familiar. Cuando en las familias afganas no nacen hijos varones, agobiados por el propio aislamiento al que se somete a las niñas y a las mujeres, los padres deciden “disfrazar” con ropas y corte de pelo de varón y desde muy pequeñas a una de ellas, normalmente a la hija mayor. Es una “figura” reconocida en la sociedad afgana que permiten mirando para otro lado, hasta que llegan a la adolescencia (sobre los 16 años aproximadamente). En ese momento, tanto la familia como la sociedad decide que ya no deben seguir haciendo de varones ni disfrutando de formación y libertad de movimientos y las presionan para que vuelvan a vestirse y comportarse como mujeres: volver al hogar, preparar para casarse y tener hijos, para volver  a la invisibilidad y a la desesperanza de la des-realización personal más absoluta. A ellas nadie les pregunta y si lo hacen, apenas las apoyan. Algunas consiguen trabajos y las más afortunadas, escapan del país…

Vi los reportajes en La Noche Temática de La 2, del sábado día 16 de noviembre, en su horario habitual e intempestivo de las 12 de la noche, pero me impresionaron muchísimo y los busqué para descargarlos de la página de la cadena televisiva. Creo que son de imperativo moral verlos, difundirlo en las aulas, comentarlos en casa, con las hijas e hijos, con toda la familia, con las amistades… [http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-hija-tu-seras-nino/2148367/]

Se me revuelve el alma y el estómago al saber que esto está pasando hoy mismo, en la infancia, con las niñas y en pleno siglo XXI. ¿En nombre de la religión?, ¿en nombre del patriarcado más absolutista? No me cabe ni en la cabeza ni en el corazón…

No obstante, mirando hacia nuestro pasado más reciente, he recordado cómo en la dictadura, las mujeres y las niñas en este país estábamos limitadas casi tanto como las afganas de hoy en día; no podíamos viajar sin el consentimiento de un padre o un marido, apenas accedíamos a una formación completa y universitaria, no podíamos votar, divorciarnos, pensar, ni decidir libremente… Y muchas mujeres de la generación de mi madre hicieron el servicio civil de la buena y perfecta esposa en la Sección Femenina; estar guapas, ser cocineras estupendas, cuidadoras y madres perfectas, sin necesidades, ni sueños, ni autorrealización propia más allá de la “familia”…. Parece que fue hace un millón de años, pero apenas llega a los 50 años…

Hoy temo por el retroceso en ciertas conquistas sociales, personales y de derechos humanos que las mujeres hemos alcanzado en este país y en el mundo occidental. Sobre todo cuando observo la relación afectivo-sexual que mantienen muchas adolescentes; relaciones de sumisión, que están acabando en denuncias por malostratos en chicas de 16 años que llegan a los servicios sociales. Los modelos de relación y de autorrealización que las películas, las series de televisión e incluso los video-juegos les ofrecen; transmitiendo valores de cuidadoras resignadas, secundarias e inseguras, pero capaces de cambiar al otro gracias a “su amor sin fin”…. Se me revuelve el alma y el estómago, otra vez.

Queda mucho por hacer por la infancia y especialmente por las niñas de este planeta. Empecemos por visibilizarlas; viendo documentales hechos aquí y fuera de nuestras fronteras, enseñemos a  valorar y mantener lo conseguido,  para poder seguir avanzando. Ayudemos a nuestros compañeros (padres, hermanos y parejas) a que también lo vean, lo defiendan y lo eduquen. Eduquemos con nuestro ejemplo de coherencia como mujeres, como hombres, como trabajadoras y trabajadores…Eduquemos para ser y hacer personas, tanto a las niñas como a los niños; personas capaces de vivir su propia vida desde la responsabilidad, el respeto, el compromiso, la libertad, la dignidad y la igualdad.

Que no se diga nunca más a ninguna mujer, ni a ninguna niña, lo que en la película El Color Púrpura, de Spielberg, le dice un hombre al personaje interpretado por Whoopi Goldberg: «Eres fea, negra, pobre y encima, mujer”.

(Osama, -traducida como «Niña coraje»-, cuenta la historia real de una joven obligada a «disfrazarse» como un niño. Puedes ver la película completa en http://www.youtube.com/watch?v=QYWEuxqntgU)

AUTOESTIMA. Taller en Barcelona 22 y 23 de noviembre de 2013

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Woody Allen: “No conozco la clave del éxito pero la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo.” 

Vente al Taller “SER, ELEGIR, DISFRUTAR: LAS CLAVES DE UNA SANA AUTOESTIMA”. En Barcelona.
Dirigido a cualquier mujer u hombre que quiera conocerse mejor y trabajar su autoestima desde la cabeza y con el corazón de una forma muy amena. 

Más información en https://www.facebook.com/ensenaraconvivir?fref=ts y en ensenaraconvivir@gmail.com

Un taller para tu autoestima

CARTEL Autoestima La Llavor noviembre 2013

El corazón de la inteligencia emocional es la autoestima, es decir conocerse y valorarse por la persona que somos, sabiendo que hay aspectos que tenemos que mejorar y otros que potenciar. Es sentirse digna de amar y ser amada. Y esto se enseña en la familia desde el primer año de vida!!

Con la intención de ayudar a mejorar la autoestima en niños, niñas y adolescentes, organizo un taller  en Barcelona, con mi compañera y amiga la psicomotricista Lali Ribalta, basándonos en actividades y ejercicios de mi libro recientemente presentado en Las Palmas de GC, ENSEÑAR A LOS HIJOS A CONVIVIR.

En este manual, se proponen ejercicios y actividades para conocer cómo está nuestra autoestima y al mismo tiempo, cómo potenciar de forma realista y amorosa la de nuestros niños, niñas y jóvenes. Si están por Barcelona y les apetece….Les espero!!

Toda la información en el correo: ensenaraconvivir@gmail.com

Hoy es el día!

Cartel Enseñar a los hijos a Convivir presentación

Llego con mucha ilusión a presentar el libro. ¿Saben cuántos años hay de trabajo detrás? Yo no lo había calculado hasta que me lo preguntó una periodista. Pues hay casi 18 años de trabajo detrás!! Primero con familias de drogodependientes y delincuentes, viendo cómo se desmoronaban… y luego pensando y dándole vueltas a cómo cambiar aquel sufrimiento. Cómo prevenirlo, evitarlo, en la siguiente generación.

Y así,  y sobre todo gracias a mi gran amigo y Maestro Manuel Segura, comenzamos a trabajar con familias para hacer PREVENCIÓN. Educar no es sólo transmitir; es prevenir. Es fortalecer, aunque aún no haya problemas serios. Aprender a ser persona relacionándonos bien; sin mirar para otro lado, sin miedo… con alegría, valores y optimismo. Hacer prevención es apoyar a las familias, animarlas y desculpabilizarlas, y al mismo tiempo, ofrecer un tiempo de encuentro para formarnos juntos compartiendo herramientas y actividades.

Todo eso y mucho más condensado en un pequeño y práctico libro, Enseñar a los hijos a convivir, que hoy presento con mucha ilusión, en Las Palmas: a las 19h, en Magisterio (donde el Obelisco). Y ya saben, si quieren compartir un rato de formación, el jueves 7 a las 19h, en el Gabinete Literario, impartiré un Taller sobre Inteligencia Emocional y Educación en Valores en Familia. Ya quedan pocas plazas!!! Alguien más se anima?

Volver a Las Palmas de Gran Canaria

 

Las Canteras de Juani

Volver a Las Palmas, siempre es un placer. Aquí tengo amigas de toda la vida a las que considero de mi familia, y compañeras y compañeros profesionales de la enseñanza, la educación no formal, etc… y que trato de ver y disfrutar de su compañía siempre que puedo.

También siempre que el trabajo me lo permite, me hago un paseo por Las Canteras, de buena mañana; es una playa preciosa que invita a caminar. Y eso hago! De ahí la foto que acompaña a este texto mañanero.

Esta semana me ilusiona mucho. Primero, por la presentación del libro Enseñar a los hijos a convivir que haré el martes día 5 a las 19h  en la Facultad de Formación del Profesorado, antiguamente llamada Magisterio (me gustaba más con el nombre viejo). Y el jueves, porque haré el taller para familias sobre Int. Emocional y Educación en Valores en el Gabinete Literario a las 19h. Toda la información está en mi facebook, en un post anterior aquí en mi blog y lo que quieran saber, ya saben: ensenaraconvivir@gmail.com

Feliz semana!