ADOLESCENTES EN EL PLANETA A

Seguramente, quien esté leyendo este artículo hace tiempo que fue adolescente. Es una etapa muy importante de la vida que para muchas personas está presente en su vida adulta. Puede ser porque quedaron asuntos pendientes que no supimos resolver adecuadamente o porque fue allí, en la adolescencia, donde surgieron dificultades, miedos, inseguridades o sueños que no acabaron bien o que siguen pidiendo ser realizados.

WAVES // Le Fanzine Creative © by Gustavo Campos

La adolescencia es la primera gran crisis personal. Una crisis muy intensa en lo emocional, lo corporal, lo social y lo familiar, y que vivimos apenas sin herramientas. Nos invade un fuerte sentimiento de soledad, de no ser aptos o de no encajar, que se puede volver insoportable. A veces es como un callejón sin salida lleno de incomprensión.

Abandonamos la infancia sin darnos cuenta mientras nuestro cuerpo comienza unos cambios muy potentes que nos atrapan por su intensidad y por nuestro desconocimiento, pues incluso aún hoy, como adultos, nos falta mucha educación afectivo-sexual.

Mientras el chute hormonal acampa por nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro yo interior, comienza a ser cada vez más reflexivo, analítico, abierto, creativo, divagante y concluyente… al menos para llenarse de preguntas que parecen no tener respuesta: ¿quién soy yo? ¿Qué es lo que quiero en la vida? ¿Qué se me da bien? ¿Por qué no me entiendo? ¿Por qué no soy “como los demás”? ¿Alguien me querrá alguna vez? ¿Y si no sé qué estudiar? ¿Y si me equivoco en mis decisiones? ¿Esto será una relación tóxica? ¿Por qué no me gusta mi cuerpo? ¿Por qué no encajo en el grupo? ¿Por qué me ha tocado esta familia? Y, así, un largo etcétera.

Por tanto, en la adolescencia comienza un distanciamiento natural del grupo primario, la familia. No es que nuestros hijos e hijas ya no nos quieran, es que se van al planeta A (A de Adolescencia). Un planeta al que los adultos no podemos ir. Es un lugar que a los adolescentes les permite tomar distancia y analizar a los que, hasta hace unos meses, eran sus referentes afectivos (madre, padre o quien hiciera esa función) y mirarlos de otra manera.

Un planeta lleno de personas que están en el mismo momento evolutivo, con un egocentrismo propio de la adolescencia que les hace sentir que son el centro del universo y al mismo tiempo, donde sienten que el resto del universo no los entiende. Buscan allí, en el planeta A, la complicidad de sus grupos de iguales (reales o virtuales) donde desean, a toda costa, encajar. Muchas veces esos grupos comparten, en general, los valores principales que las familias transmiten, pero otras van en contra de nuestros de nuestros valores y estilo de vida como familia. La clave estará en facilitarles que encuentren más de un grupo de amistades para que así la presión de grupo ayude a nuestro adolescente a darse cuenta si es un grupo que le conviene o no.

Paula & Nuria // Le Fanzine Creative © by Gustavo Campos

Desde la mirada distante que les proporciona el planeta A, descubren que los adultos somos más viejos y estamos más cansados que ellas y ellos. Que somos imperfectos, que dudamos, que nos contradecimos unos con otros, que no siempre hacemos lo que decimos. Que no tenemos todo el conocimiento ni todas las respuestas que necesitan; que somos torpes con los nuevos lenguajes y redes sociales; que no manejamos tan bien el inglés, ni mucho menos sus gustos audiovisuales, su música, series, videos, ídolos, influencers, youtubers, etc… Casi somos una decepción. Nos ven pequeñitos, a veces “inservibles”. Y se alejan. Como hicimos la mayoría de nosotros cuando vivimos nuestra adolescencia.

No obstante, también saben que somos inteligentes, sienten nuestra preocupación y cariño. Saben que tenemos mucha más experiencia, que les intentamos dar seguridad y confianza, y abrirles oportunidades para crecer como personas y prosperar. Que buscamos comunicarnos, aunque no nos salga siempre bien. Que tenemos más claro que cualquier adolescente lo que está bien y lo que no está tan bien. Que estamos dispuestos a darles una nueva oportunidad tras cometer un error y, sobre todo, que nuestro amor es (o deber ser) incondicional. Y entonces de repente, vuelven del planeta A y nos buscan para hablar en el momento más inesperado o inoportuno. Vuelven en momentos puntuales y los reconocemos y nos reconocen, y parecen decirnos “ah, sí, eres tú… te quiero”. Entonces, es cuando tenemos que aprovechar esos momentos y dedicarles nuestro tiempo.

Aprovechar entonces para hablarles con asertividad, o lo que es lo mismo, decir o hacer lo que creemos sinceramente que es lo más justo sin faltarles al respeto. Facilitándoles que se expresen (a su ritmo) y que opinen. Tenemos que ayudarles a reflexionar, a ponerse en el lugar del otro, a valorar las consecuencias de lo que se va a hacer o de lo que se quiere decir.

Si tenemos que decir NO, que haya coherencia. Usar el NO con sensatez: seis meses sin móvil es de poca sensatez y muy poco realista. Siempre tendrán más energía vital que nosotros y nos tenemos que dosificar; elegir las “batallas” para alcanzar la paz y la concordia familiar.

Tenemos que buscar momentos de ocio o distendidos, donde poder echarnos unas risas juntos, sin recriminar nada; solamente disfrutando y agradeciendo el ratito, reforzando con una sonrisa, una mirada, un abrazo, un gesto hecho en el momento adecuado.

by Smiling_Vivian

Tenemos que mantenernos en conexión con nuestros adolescentes, que sepan que vamos a estar siempre ahí, disponibles. Que confiamos en que terminarán con éxito esta primera gran crisis personal y continuarán su vida construyendo poco a poco, día a día, la persona que quieren ser.

Desde luego, tendrán sentimientos encontrados y desconcertantes, no sólo hacia sí mismos sino también hacia nosotros. Nos quieren, pero están desencantados. Saben que queremos ayudarlos, pero ya no nos ven como aquellos referentes “perfectos” de la infancia. Saben que tienen que respetarnos, pero muchas veces no se sienten comprendidos y, por ende, respetados.

Habrá que seguir dedicándoles tiempo para poder decirles, como un faro que ilumina en la oscuridad, que estamos aquí, que los queremos, que nuestro amor es in-condicional. Es decir, sin condiciones; que los queremos por la persona que son, no por la que nos gustaría que fueran. Difícil a veces, lo sé, pero cuando alguien se siente valorado y respetado, se relaciona y se comunica mejor.

Aunque no lo crean o no lo sepan, nos necesitan. Por eso no podemos tirar la toalla. Hay que insistir con mucho cariño y con normas claras de acuerdo a su edad y capacidad. El amor no puede ser moneda de cambio. El amor es el amor. Y educar supone estar presentes en su vida, atentos a sus idas y venidas planetarias. Algunos temas serán revisables, negociando y facilitando ampliar límites y permitir más libertad, acompañada de la misma cantidad de responsabilidad.

Sabemos que la adolescencia acaba y, cuando regresen definitivamente del planeta A, los estaremos esperando con los brazos abiertos para continuar acompañándolos por este incierto y apasionante viaje por la vida.

El Rincón de la Calma, nuevo libro sobre inteligencia emocional y convivencia

Entrevista a la Dra. Juani Mesa Expósito

«La Escuela es capaz prevenir muchos de los grandes problemas de gestión emocional que pueden aparecer en la adolescencia y en la vida adulta«

Libro El Rincón de la Calma

Me entrevista Bibiana Ripol Comunicación para dar a conocer los aspectos más destacados de mi nuevo libro, El Rincón de la Calma, que acabo de publicar con la editorial Desclée de Brouwer (@editorialdescleedebrouwer) y con las bellas ilustraciones de Elisenda Adell (@elisendadell.ilustration).

Bibiana Ripol Comunicación: ¿De dónde nace El Rincón de la Calma? ¿En qué momento decidiste escribir este libro?

Juani Mesa Expósito: El Rincón de la Calma (Edt. Desclée de Brouwer) es un compendio de toda la experiencia acumulada a lo largo de mis 25 años de carrera profesional, trabajando codo a codo con profesorado de Ed. Infantil y Primaria y educadores sociales en pisos tutelados. Las y los docentes y educadores sociales aplican estas actividades y juegos y yo les apoyo, unas veces compartiendo la experiencia dentro del aula (o del hogar), otras, desde la formación y el asesoramiento.

Quería facilitar  al profesorado, equipos psicopedagógicos y educadores sociales un programa psicoeducativo no terapéutico, que fuera socioafectivo para mejorar el clima emocional y convivencial de su clase (o su centro de menores) y sin tener que tener que ser una persona experta en Psicología.

Un programa organizado por edades que recogiera todas las actividades que llevábamos años aplicando, que fuera sencillo, estructurado y divertido y, al mismo tiempo, que trabajara la inteligencia emocional y la social de forma progresiva, evolutiva y de modo preventivo.

Un programa con más de 120 actividades, distribuidas a lo largo de las 30 Unidades que componen el manual. Cada Unidad tiene su contenido teórico, los objetivos concretos a conseguir en esa Unidad, una propuesta metodológica y los tiempos aproximados de lo que dura cada actividad. De esta manera el profesional que quiera trabajar el programa se puede organizar de acuerdo a sus tiempos y necesidades.

La Escuela es capaz prevenir muchos de los grandes problemas de gestión emocional que pueden aparecer en la adolescencia y en la vida adulta, como la poca tolerancia a la frustración, la procrastinación, la apatía, la ansiedad, baja autoestima o la depresión, así como las dificultades en las relaciones personales (familiares, de pareja y laborales), bullying, soledad, relaciones tóxicas etc..

Cuando viene a mi consulta una persona por primera vez me pregunto, ¿Cómo estaría hoy esa persona si hubiera tenido la oportunidad en su infancia de desarrollar más y mejor su inteligencia emocional y social?

La Dra. Mesa, el día que recibió los primeros ejemplares de su segundo libro, EL Rincón de la Calma.

Carácter práctico del libro

BRC: El formato de tus dos libros es en forma de guía práctica. Este es un gesto primordial que incita a la acción desde el aprendizaje. ¿Qué te lleva a afrontar la escritura de tu libro de esta manera?

JME: Mi intención ha sido facilitar un manual socioafectivo, que recoge no solo emociones básicas sino otras tan importantes como el sentido del humor, el cansancio, la fuerza de voluntad, el optimismo y por supuesto, los afectos y al hacer una repaso tan amplio quería que fuera versátil y fácil de trabajar. Desde el trabajo en pequeño grupo, al individual, parejas y con todas se pudiera estimular la inteligencia emocional y favorecer la cohesión grupal. Actividades avaladas por la experiencia de muchos docentes y educadores que las han aplicado y que están muy bien documentadas desde la Psicología, la Pedagogía, el Mindfulness e incluso la Criminología.

El otro libro, “Enseñar a los hijos a convivir” (Edt. Desclée de Brouwer), también tiene el mismo formato, es una guía práctica para facilitar la creación de Escuelas de Familias en los centros escolares y dotar a las familias de las mismas herramientas que trabaja el profesorado en el aula.

«Una sociedad está sana cuando las familias y la Escuela pueden vivir bien la crianza y la enseñanza»

Perspectiva de género

BRC: Una de tus prioridades en el libro es educar desde la perspectiva de género. ¿Cómo aprenden y se enfrentan los niños y niñas a estos roles? ¿Por qué es tan importante?

JME: Tener perspectiva de género en mi trabajo me ayuda a mirar a niñas y niños rompiendo esquemas limitantes y viendo a la personita que tengo delante. Los estereotipos encorsetan y hacen sufrir a las personas, tanto en la vivencia emocional como en la social. Educar desde la no limitación, atendiendo el potencial de la persona es lo que da esta mirada. También ayuda a madres, padres, docentes y educadores sociales. Sabemos que nuestro género, esa construcción social y temporal, condicionada por la época en la que hemos nacido, afecta a cómo nos miramos y miramos a los demás. También a cómo educamos. Hay investigaciones que demuestran que ni el profesorado, ni las y los educadores sociales, ni las familias tienen las mismas expectativas si están tratando con un niño o una niña. Así que  «El Rincón de la Calma» es una oportunidad para trabajar desde los primeros años para que niñas y niños tengan derecho y gestionen bien aspectos tan naturales de la persona como es expresar el afecto, llorar, ser sensibles, valientes, estudiosos o a mostrar desacuerdo.

Covid-19

BRP: Has tenido en cuenta el contexto sanitario actual a la hora de afrontar el libro. ¿Cómo crees que afecta a los niños y niñas? ¿Qué es importante que entendamos aquí?

JME: El confinamiento me pilló acabando el libro y atendiendo a familias por videollamada con peques que no soportaban estar encerrados en casa, nerviosos, algunos agresivos, con alteraciones del sueño y las comidas, etc. Otras familias eran incapaces de trabajar hábitos y poner límites; también recibí demandas de familias con adolescentes que se estaban enganchando a las pantallas, con ataques de ansiedad o familias que  no soportaban su propia convivencia. Y viendo que esta situación está cambiando la forma de relacionarnos, decidí incluir algunos ejercicios y reflexiones en el libro. La comunicación no verbal, la gestualidad corporal o la distancia social son abordados en el manual teniendo en cuenta la pandemia y cómo está modificando estos códigos comunicativos. La inteligencia social es la capacidad de adaptarnos a las circunstancias y ser capaces de mantener nuestras relaciones, a pesar de las mascarillas, de no poder abrazarnos, del miedo a contagiar a un ser querido etc.. La inteligencia emocional nos ayuda a gestionar todo esto sin acabar con un ataque de ansiedad o pensando que la vida no vale la pena.

Investigación

BRC: ¿Qué es lo más valioso que has aprendido durante el proceso de investigación?

JME: A nivel personal, la paciencia y la constancia, que no son elementos nada fáciles de practicar en el día a día. También que la infancia es un tesoro y la Escuela es una oportunidad única de ayudar a crecer como persona a tantos seres humanos, sin estigmas ni traumas, sólo educando y previniendo. Y ahí tenemos una responsabilidad como sociedad muy grande. Se tiene que apoyar más a la Escuela y al profesorado, dotarlo de formación y recursos. Incluso desde el momento en el que empiezan a estudiar la carrera. Otra cosa que aprendí hace tiempo es que es urgente una verdadera conciliación familiar. El Pr. Farrington, criminólogo en la Universidad de Cambridge realizó una investigación en la que demostró que por 1€ invertido en Educación, se ahorran 7 € en cárceles y delincuencia. Una sociedad sana comienza cuando las familias y la Escuela pueden vivir bien la crianza y la enseñanza. La salud mental empieza potenciando la inteligencia emocional, la social y educando en valores.

Emociones

BRC: Personalmente, ¿Qué emoción o habilidad crees que les cuesta más a los niños y niñas?

JME: Vivir bien lo emocional es caminar por una escalera de 4 peldaños. En el primero, identificamos lo que sentimos, le ponemos nombre y además somos capaces de reconocerlo cuando le pasa a los demás. En el segundo peldaño aprendemos a usar lo emocional para no quedarnos en blanco y a pensar con claridad a pesar de lo que sentimos. En el tercer escalón aprendemos a comprender por qué sentimos lo que sentimos y en el cuarto, y último, alcanzamos un nivel de gestión o de autorregulación de la vivencia emocional que nos permite crecer como personas. En la infancia hay que empezar por el primer escalón, para pasar después por el segundo y luego el tercero hasta llegar al cuarto. No saben gestionar aún su vida emocional porque están empezando a vivir y a experimentar. Y ahí está la oportunidad educativa. Ahora bien, si ni las familias ni el profesorado saben cómo educar la vivencia emocional, ¿Cómo vamos a conseguir que nos atiendan, que hagan bien lo que les pedimos, que manejen la frustración, que sean pacientes, que aprendan a calmarse, etc. o que sepan lo que quieren, que desarrollen una sana autoestima o sepan hacer y mantener  buenas amistades?

«La salud mental empieza potenciando la inteligencia emocional, la social y educando en valores»

EL PASO DE Primaria a ESO

BRC: El paso de primaria a la ESO es un momento esencial para ellos y ellas al que dedicas el final de este libro. ¿Algún consejo principal para afrontar esta etapa?

JME: Es un cambio muy importante. Por un lado, en muchos casos cambian de centro escolar o, como mínimo, van a otra parte del edificio. Van con “los mayores” aunque aún se sienten pequeños, pero un poco menos. Tienen que adaptarse en un ritmo de aprendizaje diferente, aprender cómo funciona la ESO, cuáles son los nuevos códigos sociales para relacionarse, hacer nuevas amistades, entender las metodologías, la relación con nuevos compañeros y compañeras de clase, otros docentes, etc.. Por otro lado, también es un momento  muy importante porque a los 12 años muchas niñas ya tienen la menstruación o su cuerpo ha comenzado a cambiar, mientras que el de los niños no. Hay un desfase evidente en lo físico (las chicas maduran aproximadamente  dos años antes que los chicos), que también existe en lo emocional y en lo social. Los estudios indican que a partir de los 8 años aproximadamente, (siempre hay excepciones, por supuesto,) los niños prefieren estar solo con otros  niños y las niñas prefieren estar solo con otras niñas. Se separan y aumenta el desconocimiento entre ambos y, al mismo tiempo, entran en la ESO y las hormonas se ponen en marcha y aparece de una forma consciente la atracción sexual. Entran en la primera gran crisis personal de su vida: grandes cambios corporales, toma de conciencia de la autoestima, entender qué son los afectos sanos y como distinguirlos de lo que no los son, la orientación sexual, etc., y  necesitan un acompañamiento para este camino. Este programa crea el espacio para que durante el último curso de Primaria se pueda hablar de todo esto, aclarar ideas, dar herramientas, compartir dudas, aclarar mitos y  resolver miedos, en un espacio seguro, cálido y respetuoso como es el aula.

INDÍGNATE Y EMPODÉRATE

Hace unos días, en sesión psicoterapéutica, una mujer inteligente, muy preparada y con responsabilidades de gestión de equipos humanos, me contaba el encontronazo que  tuvo con su jefe.  Este la presionaba para que produjera más, encontrara más clientes, vendiera más productos, comparaba su gestión con otros equipos que “lo hacían mejor “, etc, etc.

La mujer sigue teniendo peores condiciones laborales y económicas que el hombre. También sigue siendo la principal responsable de la gestión familiar.

Ella, que ha trabajado durante todo el confinamiento desde casa, echándole horas  de lunes a viernes por la tarde e incluso algún que otro fin de semana.

Ella, que ha callado negligencias de su empresa, protegido a  su personal defendiendo el trabajo del mismo y dejándose la piel,  tuvo una sensación de injusticia  y rabia oyendo a su jefe.

Ella, que durante mucho tiempo sufrió maltrato psicológico, que pensó que no valía para nada, que dudó de sí misma hasta el punto de no saber quién era ni lo que quería en la vida.

Ella conectó con la indignación y le dijo  a su jefe muy asertivamente, es decir con firmeza, eficacia, seguridad, indignación y valentía lo que tenía que decirle para defender su trabajo y el de su gente.

Acabó tan agotada que tuvo un ataque de ansiedad. Comenzó a sentirse mal, muy débil física y emocionalmente hasta el punto que rompió a llorar.

Sin embargo, al día siguiente volvió a reunirse con su jefe y, con datos objetivos, continúo defendiendo su labor, al punto que éste la felicitó y le ha dado el margen de trabajo que ella y su personal necesitan para reorganizarse, distribuir tareas y alcanzar los nuevos objetivos.

No nos enseñan a a debatir o argumentar adecuadamente. Entrar en conflicto es muy desagradable emocionalmente y por eso hay personas que lo evitan a toda costa, incluso renunciando a sus propios derechos.

Ella me contaba su vivencia desde “lo mal que lo pasó” por el desbordamiento emocional que tuvo. Sin embargo, no se arrepentía ni de lo que había dicho, ni  de cómo lo había dicho porque estaba harta de injustas comparaciones, de no se  valorara el trabajo realizado ni de los buenos resultados obtenidos en otros productos (llegó a un 120% de beneficios).

Como ya he comentado en otro artículo de este blog, la rabia y la indignación son expresiones emocionales que culturalmente nos han sido prohibidas a las mujeres. Cosa que no ha sido así para el miedo o la tristeza, que sí podemos expresar con toda naturalidad (aunque por dichas emociones también se nos haya tratado de débiles, dóciles, sensibleras o incluso peor, sin personalidad).

La rabia o ira es una emoción; es una respuesta emocional básica, intensa y llena de una energía física muy fuerte. También es una respuesta automática, natural y en muchos casos, difícil de expresar adecuadamente. Aparece cuando nos faltan el respeto, cuando nos ofenden, desprecian, insultan, burlan, etc… El interruptor que la activa está en la amígdala, el centro neurálgico emocional. Un centro que está conectado con grandes autopistas que van hacia las zonas “pensantes” del cerebro: las áreas prefrontales dónde están la reflexión, el pensar las consecuencias, etc. La rabia es un chispazo intenso que puede producir un cortocircuito y desconectar temporalmente los lóbulos prefrontales de la amígdala. Esta lleva el control. Por eso con la rabia sólo se reacciona no se piensa.

Las amígdalas, la parte más emocional, están muy en el centro del cerebro. En cambio las áreas "pensantes" (córtex) están en la parte externa, por eso puede haber desconexiones entre una y otra si la amígdala y el sistema límbico toman el control.

La indignación, en cambio, es un sentimiento no una emoción. No es tan intensa, ni tiene tanta energía física, aunque nos moviliza interna y físicamente llevándonos a actuar (hacer o decir). En la indignación, las autopistas entre amígdala y las zonas prefrontales están abiertas y funcionando a pleno rendimiento. La indignación favorece la argumentación bien fundamentada, con lucidez y cierta pasión. Es la lucha consciente para reparar el daño, defendernos  y hacer Justicia.

Esta mujer, en esa discusión con su jefe, conectó con esta emoción poderosa que es la rabia y con su mejor evolución, la indignación. Y salió airosa. No sintió miedo. Sabía lo que decía y por qué lo decía. Se dio a respetar ante la otra persona con inteligencia emocional y le devolvieron, lo mismo: respeto. Ahora está empoderada. Creyó en ella, en su equipo y sabía perfectamente lo que quería decir y tuvo el valor para decirlo.

La asertividad es la capacidad de decir o de hacer lo que creemos que es justo, sin faltarle el respeto a la otra persona ni a nosotras mismas. Genera satisfacción personal y mejora la autoestima.

Claro que se quedó agotada, en un temblor y lloró. Pero no de impotencia, pena, debilidad, inseguridad o miedo, vivencias emocionales que conoce y ha sentido miles de veces. Fue un desahogo ante la tensión que vivió entre sus emociones, sus sentimientos y al mismo tiempo, buscar los argumentos, explicarse adecuadamente, no faltar al respeto, desmontar las acusaciones, etc… Es satisfactoriamente agotador. Y más cuando se estrena  por primera vez  y de una manera tan contundente. Fue un ejercicio de libertad, de autodefensa, de respeto y dignidad. De autoestima.  No hay arrepentimiento por lo dicho. Hay satisfacción y seguridad.

Ella ha comenzado a defenderse sin miedos ni culpas inculcadas socialmente. Ha sabido reconocer y gestionar la ira conectando con su versión más ética, la indignación. Sin tener que pedir permiso. Sin tener que avergonzarse de ser mujer.

Comienza una revolución en su interior que ella, por fin, ha activado porque ha encontrado “ese lugar” que llamamos Dignidad. Ya no volverá a ser la misma. Será una versión mejorada de sí misma. Cuánto me alegro.

Feliz día del trabajo. Y a seguir luchando por la equidad y la justicia social entre mujeres y hombres.

La distancia social sanitaria

Últimamente hablamos mucho de la dificultad de volver a estar y tocar a los demás por la distancia social. Algo que no nos preocupaba para nada hace tan sólo cuatro meses atrás. En ese pasado, reciente y lejano a la vez. Nos quejábamos y nos preocupaba mucho más el hecho de que íbamos hacia unas relaciones interpersonales virtuales. Relaciones superficiales, fáciles de quitar y poner: de bloquear o añadir. Donde la palabra amistad sonaba hueca y desprovista de su contenido; de años de trabajo relacional, lleno de experiencias compartidas y de largas conversaciones. Nos preocupaban los lenguajes pobres, emoticonizados, breves y llenos de malos entendidos, que estaban haciendo tanto daño. Había personas que rompían relaciones otras que desprestigiaban, mentían y ofendían por redes sociales. Personas que apenas se habían visto, oído o tocado de verdad.

Hasta hace unos meses nos preocupaba más la pobreza de las relaciones virtuales que cultivar las reales

Y de pronto, nos prohibieron acercarnos a los demás y apoyados por el machaque de los medios de comunicación y las redes sociales, ahora parece que se nos va la vida por no poder abrazarnos. Cuando realmente la vida se nos puede ir si lo hacemos imprudentemente.

Por su parte, la comunicación verbal, implica lo que decimos y cómo lo decimos. Saber elegir las palabras socialmente adecuadas, en el momento adecuado y con la entonación conveniente. Para comunicarnos y relacionarnos bien necesitamos a las dos: a la comunicación verbal y a la no verbal.

La comunicación humana es rica y compleja. Tiene una parte esencial, sencilla y  universal que llamamos comunicación no verbal y que nos permite comunicarnos aunque no compartamos el mismo idioma. Está compuesta por la distancia social, la expresión del rostro y la gesticulación de las manos así como de la colocación de las piernas y  el resto del cuerpo.

La mirada es uno de los grandes elementos de la comunicación no verbal

Para estar con las demás personas no solo necesitamos una cierta distancia o acercamiento social, necesitamos todo lo anteriormente señalado. Siendo importante y a pesar de la limitación actual (de 1,5/2 metros) podemos tener conversaciones cercanas, de confianza, cálidas y fortalecer nuestras relaciones, si somos capaces de quitarle importancia. De hecho, tenemos diferentes medidas de distancia o acercamiento interpersonal, según la relación, la confianza, el estatus que tenemos con la otra persona (de igual a igual o jerárquico), el contexto social donde se da dicha relación y el contenido en sí de la conversación.

Por ejemplo, no es lo mismo estar cenando a solas con tu pareja, hablando de tener o no descendencia, que nos lo pregunte en una comida familiar, un pariente político sentado en la otra punta de una mesa de 10 personas. Cuando estamos con nuestra pareja podemos mostrarnos más cariñosos o disgustados, hablar con libertad de temas íntimos, etc. Con los suegros, no.

Tampoco es la misma distancia social la que tenemos según el contexto  y la sociedad en la que estamos. Algunos ejemplos de contextos sociales: estar en casa, estar en una fiesta, estar examinándonos de forma oral en una oposición, estar en un oficio religioso católico, musulmán o protestante (con un coro góspel, por ejemplo). Tampoco es lo mismo estar declarando en un juicio o que nos paren mientras conducimos para hacernos un control de alcoholemia. Y no es lo mismo que  ocurra en una sociedad o cultura como la nuestra más cercana y con mayor contacto físico que en los países nórdicos, Japón, India o en una tribu amazónica.

Cada uno de estos contextos culturales y sociales nos obliga a aprender las normas de comportamiento y distancia social: que sepamos a quién nos podemos acercar más o menos, qué tono de voz es el adecuado, qué vocabulario, si toca o no decir ciertos comentarios o hacer ciertos gestos. Es decir, la distancia social es un concepto psicosocial, cultural, temporal, interpersonal, variable y flexible. Es además un elemento propio de la inteligencia social; que se expresa en tener y manejar adecuadamente un amplio repertorio de las habilidades sociales y comunicativas.

Por tanto, de lo que estamos hablando como consecuencia de esta pandemia de la COVID-19, no es de lo que se entiende psicológica y socialmente por distancia social por lo que modestamente,  propongo renombrarla para ayudar a la mentalización de la población como Distancia Social Sanitaria (DSS), pues es algo concreto que estamos viviendo por la situación de peligro sanitario. Que no obedece a un criterio cultural ni interpersonal, sino científico y sanitario (esperemos que temporal) y donde se fija una distancia física concreta para todo el mundo. Al añadir el término sanitaria, creo que queda más claro su objetivo social y recuerda su sentido estrictamente sanitario y preventivo, para evitar el contagio de la COVI-19 cuando interaccionamos con personas con las que no convivimos.

La distancia social sanitaria es la forma «amable» de una cuarentena. Nos permite hacer una vida casi normal sin tener que confinarnos y reduciendo las posibilidades de contagio de la COVID-19 de una persona a otra.

Tenemos que educar a través de los medios de comunicación para que el encaje psicológico, individual y colectivo sea desde el conocimiento, la sensatez, la solidaridad, la salud y el respeto a los demás. La evidencia es que podemos relacionarnos con los demás porque se mantienen los otros parámetros fundamentales de la comunicación humana: mirar a los ojos, sonreír, hablar, escuchar, estar presentes, conectar, compartir momentos y vivencias.

Durante el confinamiento echábamos de menos no sólo abrazar, sino el estar en la misma habitación que nuestros seres queridos. Y sin embargo, nos adaptamos y nos comunicamos por videollamada: celebramos cumpleaños, tomamos un café con nuestras amistades, bailamos, hicimos deporte o jugamos al parchís (por no decir que también hubo quien practicó sexo).

La flexibilidad y la adaptación son características fundamentales de la inteligencia social, la inteligencia de la supervivencia humana. Comprender la realidad y ser capaces de resolver las dificultades y retos para seguir con vida y disfrutarla, juntos.

Claro que echo de menos no poder abrazarme con toda la gente que quiero. Pero estaría triste, preocupada e incluso enfadada, y con una culpa inmensa, si por no respetar las indicaciones sanitarias de la Distancia Social Sanitaria y la mascarilla, enfermara o enfermaran otras personas o mis seres queridos. Es un pequeño esfuerzo a cambio de un gran beneficio y creo que no hay que darle más vueltas.

Una pequeña incomodidad como la mascarilla nos está facilitando la vida, la salud y el trabajo, ¿no creen que vale la pena antes que volver a un confinamiento?

Hablar de la distancia social sanitaria y sus limitaciones comienza a sonarme a queja infantil. Claro que no es agradable ni lo deseable, pero nos ha permitido avanzar, sobrevivir. Así que creo que hay que dejar de lamentarse tanto y valorar y agradecer a la ciencia, a la investigación y a los profesionales de la Salud por su buen hacer y su conocimiento, que es lo que nos ha permitido sobrevivir a muchos, (sé que no están todos y lo siento profundamente), en este incierto y largo momento que envuelve a toda la Humanidad. Así que Gracias y sigamos viviendo y cuidándonos.

Educación afectivo-sexual ¡YA!

Estamos en febrero de 2019 y ya van asesinadas 9 mujeres (2 en Canarias) por violencia machista. Es decir, cada 4 días matan a una mujer, ¿Cómo es que un hecho tan espantoso no nos estremece y hace que toda la ciudadanía se manifieste para exigir parar esta masacre?
Si en lugar de mujeres fueran delfines varados en la playa ¿no estaría todo el mundo alarmado?¿Es que la vida de una mujer vale menos?

En lo que va de año, cada 4 días han asesinado a una mujer.
En lo que va de año, cada 4 días han asesinado a una mujer.

       La anestesia y pasividad social, así como las nuevas voces en política que desde la mayor de las demagogias quiere eliminar los progresos que se han conseguido y que siguen siendo insuficientes, me preocupan sobre manera. Se está creando una corriente de prejuicios, creencias irracionales y sobre todo mentiras, provocadoras y violentas contra un movimiento pacífico y pacifista de derechos humanos como es el feminismo.
No estoy en contra de los hombres. Estoy en contra del machismo, la barbarie, la injusticia, el miedo, el silencio, la ignorancia, la impunidad.

El feminismo es un movimiento pacífico y pacifista.
El feminismo es un movimiento pacífico y pacifista.

    Recientemente me han llamado para dar una charla de una hora a todo un centro escolar sobre educación afectivo-sexual y me he negado. No sirven. No funcionan. Es muy fácil tergiversar y bromear sobre lo que se dice en un auditorio un día al año, lleno de adolescentes nerviosos, excitados entre risas y vacilones.
Hay que abogar por una educación afectivo-sexual real en la escuela YA. Desde educación Infantil hasta 4º de ESO. Con una ley que la apoye, la pague y la desarrolle. Con profesorado formado y familias implicadas. También hay que exigir a los ayuntamientos formación en educación afectivo-sexual. Se habla de ciudades o islas promotoras de salud y no se incluye ni la salud afectivo-sexual, ni la emocional, ni social… ¿en serio?

    Existen muchísimos programas de educación afectivo-sexual completos y rigurosos desarrollados por profesionales, colectivos docentes e incluso universidades. Existe incluso, una cátedra de Psicología de la Sexualidad en la Universidad de Salamanca, por tanto hay conocimiento, materiales y profesionales capaces de asesorar, formar y de implementar una buena formación afectivo-sexual entonces, ¿Qué miedo hay?

Hay que abogar por una educación afectivo-sexual desde Infantil hasta 4º de ESO como mínimo.
Hay que abogar por una educación afectivo-sexual desde Infantil hasta 4º de ESO como mínimo.

      Nadie quiere que una hija 16 años sea maltratada, ni violada, ni que tenga miedo de salir a la calle o a que un antiguo novio la amenace o persiga… pero está pasando. Nadie quiere que su hijo sea un maltratador, o que acabe denunciado. Pero está pasando. Nadie quiere que una alumna de 12 años, en 6º de Primaria diga que si no tiene dinero para ir al cine está dispuesta a “vender su cuerpo”. Pero a mí me lo han dicho en clase.

Según los datos del Institutito Nacional de Estadística, uno de los mayores aumentos del número de víctimas de violencia de género se está dando entre las menores de 18 años (10,6%). Y entre los 14 y 17 años han aumentado las agresiones machistas en un 682%.

    Nadie quiere que nuestras chicas y chicos mantengan relaciones dolorosas, pero las tienen. Desde lo prohibido, el desconocimiento y el miedo. También desde el deseo natural a querer explorar su cuerpo y sus sentimientos y siempre, siempre, desde la influencia de los youtubers, los iguales, el deseo de ser aceptado, el miedo a perderse algo que “toca” y también, desde la soledad. Los padres son los últimos en enterarse en muchos casos.

Queremos que nuestras chicas y chicos sean la mejor versión de nosotras y nosotros mismos como sociedad: maduros, responsables, alegres, preparados, inteligentes social y emocionalmente, capaces de construir una vida afectiva y sexual desde el cuidado, el placer, la libertad, la alegría y el respeto. Y no vamos en esa dirección. Vamos hacia el dolor, el trauma, el miedo, la venganza, el odio, la cosificación del otro ¿A qué esperamos para cambiar las cosas?

Luchar por una sociedad libre de violencia contra las mujeres es un imperativo ético si queremos seguir considerándonos Humanidad.
Luchar por una sociedad libre de violencia contra las mujeres es un imperativo ético si queremos seguir considerándonos Humanidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Agenda Octubre-Noviembre 2018

           Cuando comienza el curso escolar comienza el año. A pesar de que existe un 31 de diciembre muy celebrado, lo cierto es que iniciamos el año con la agenda escolar. Tras el verano, nos proponemos de todo con ganas e ilusión (y mirando el bolsillo). Desde bajar de peso, ir al gimnasio, hacer formaciones, potenciar una afición, hasta encontrar un trabajo nuevo… La oferta es muy variada. Así que yo también haré lo propio: propósitos personales y profesionales y además, una apretada agenda formativa. Aquí va  lo más destacado de estos meses:
OCTUBRE
• Impartiré la Conferencia: ”Educación en Valores e Inteligencia Emocional” dentro del II Encuentro Regional-Workshop Islas y Municipios Promotores de Salud (consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias), que se celebrará el 15 y 16 de octubre en el Teatro Víctor Jara en Sta. Lucía de Tirajana (Gran Canaria).

• Conferencia abierta al público en general “Salud e Inteligencia Emocional” en Santa Lucía de Tirajana (Gran Canaria).

• Curso a profesorado de la Universidad de La Laguna “Inteligencia Emocional, Autoestima y Prevención del Bournout Profesional” a través del Vicerrectorado del profesorado de la ULL.

• Curso para personal sanitario del Hospital de Fuerteventura “Mejora de la comunicación a través de la Inteligencia Emocional”.

AGENDA OCTUBRE-NOVIEMBRE 2018. Dra. Juani Mesa Expósito
A pesar de que existe un 31 de diciembre muy celebrado, lo cierto es que iniciamos el año con la agenda escolar

NOVIEMBRE
• Tres cursos de 12 horas cada uno, para profesorado de Educación Secundaria, dentro del Proyecto de Mejora de la Convivencia (PROMECO)  de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias a impartir en el CEP de La Laguna, CEP del Sur de Tenerife, y CEP de S. Sebastián de La Gomera durante todo el mes de noviembre.

• Conferencia “Qué es la Inteligencia Emocional” para el alumnado residente de enfermería y medicina de la Unidad Docente del Hospital Universitario de La Candelaria.

             Diciembre con su puente de La Constitución y las Navidades será para escribir y preparar las siguientes formaciones y viajes que nos traerá el año 2019. Feliz principio de curso 2018-2019.

Las emociones son reales, naturales y legítimas

Mencionar el término Inteligencia Emocional hace que la gente en muchos casos, suponga que estamos hablando de la alegría, de la felicidad, de ser positivos, etc… Nada más lejos de la realidad. Hay que incluir también a las emociones, sentimientos y estados de ánimo que denominamos desagradables como el disgusto, la tristeza, la pena, la frustración, el miedo, la culpa, la soledad, la vergüenza, la apatía, el desamor, la desilusión, la envida, los celos o el odio, por nombrar algunos.

Decimos que una persona es inteligente emocionalmente cuando es consciente de toda su vida emocional: le pone nombre a lo que siente, comprende por qué lo siente y es capaz de gestionarlo y salir adelante creciendo en el proceso.

Todas las emociones son reales, no las inventamos; son naturales, pues venimos preparados como especie para responder a los acontecimientos de la vida con una respuesta emocional adecuada, y son legítimas; es decir, tenemos derecho a sentirlas, a expresarlas y a aprender a gestionarlas.

Dra. Juani Mesa Expósito

Sin embargo, esta educación sexista  en la que estamos inmersas nos impide expresar toda la paleta emocional tanto a las mujeres como a los hombres. A las mujeres, nos ha prohibido expresar la ira, a pesar de que es la emoción básica para defender nuestra dignidad. No se trata de ser agresiva o violenta. Se trata de usar la energía que  nos da el enfado para decir BASTA: para defender nuestros derechos, sentimientos, creencia, ideas  y marcar límites. Es lo que mi querida madre llamaba  darse a respetar.

La realidad es que muchas mujeres inhiben el enfado  y acaban sumisas, esperando evitar así el conflicto, o ser aceptadas por consentir en ser como los demás esperan de ellas. El precio de esta renuncia a defender la dignidad es la destrucción de la autoestima, la dependencia emocional, la tendencia a establecer relaciones de dominio-sumisión y desgraciadamente, a acabar como víctimas de maltrato.

Dra. Juani Mesa Expósito

Desafortunadamente, a los hombres tampoco les ha ido mucho mejor. A ellos se les ha prohibido la tristeza: “los hombres no lloran”, y el miedo: “los hombres no son cobardes”. Tienen prohibido llorar, ¿Hay alguien a quien esto le parezca sano, inteligente emocionalmente u honroso? Desde mi punto de vista, lo que subyace ante la represión de la tristeza y el miedo en un varón es homofobia. Es decir, la creencia errónea de que si un varón muestra sensibilidad o debilidad ( no son sinónimas), es que no es lo suficientemente hombre, ¿Alguien me quiere explicar qué tiene que ver la inteligencia emocional con la identidad sexual, la orientación sexual o el desempeño al hacer el amor?

Cuando mujeres y hombres creemos que no tenemos derecho a sentir lo que sentimos o  como me dijo un caso una vez “metí mis sentimientos en una caja y los enterré en el fondo de mi corazón”, sufrimos terriblemente. Tratamos  de disimular lo que sentimos por miedo a que nos hieran aún más, a que se burlen, a que nos vean como frágiles o por no perder poder o posición.

Este dolor emocional reprimido buscará otro camino para expresar que no puede más: nuestro  cuerpo. Son las llamadas enfermedades psicosomáticas (el dolor de la psique se expresará en nuestro soma, que es cuerpo en griego). Se calcula que aproximadamente el 80% de las enfermedades que padecemos a lo lago de la vida tienen un origen psicosomático. Sólo un 20% serán por contagio (como la gripe estacional) o por accidentes (caerse y romperse la cadera, por ejemplo).

¿Cuándo daremos a nuestras niñas y niños una verdadera educación emocional  y afectivo-sexual igualitaria y estable para que sean mujeres y varones sanos, capaces de afrontar la vida sin enfermar ni agredirse?.

Dra. Juani Mesa Expósito

 

 

 

 

Agridulce Navidad

Hace unos días, estando en mi agencia de viajes habitual, la amable y eficiente trabajadora me preguntó cuando ya me iba, “¿Y… cómo se te presenta la Navidad, Juani?” No me esperaba la pregunta y dudé unos milisegundos si ofrecerle una respuesta políticamente correcta o la verdad. Opté por la segunda y mirándola a los ojos le dije “agridulce: porque ya hay muchas ausencias en mi vida”.

Nos faltan seres queridos en prácticamente todos los hogares. El duelo es muy difícil en esta época del año. Cada persona lo vive de una manera muy personal y hay que respetar su tempo, sin juzgar, sin forzar la sonrisa que no apetece y sin dejar de acompañarla. A medida que pasen los años, se hará más llevadero, pero los echaremos de menos igualmente, aunque ya no los  lloremos.

La Navidad, fiesta donde se nos remueven los sentimientos: con soledades y ausencias. Saberlas gestionar forma parte de la Inteligencia Emocional.
La Navidad, fiesta donde se nos remueven los sentimientos: con soledades y ausencias. Saberlas gestionar forma parte de la Inteligencia Emocional.

Es importante recordar a las personas ausentes en estas fechas, brindar por ellas, por lo que nos dieron en vida, por la  huella que han dejado en la nuestra. Y brindar porque estamos vivos y seguimos teniendo la oportunidad de sentir y compartir la vida juntos.

También hay ausencias porque tenemos gente querida enferma, en hospitales, en residencias, en cárceles o viviendo lejos. O también, hay gente que puede estar en casa pero ausente, diferente, desconocida para los suyos por el efecto de una enfermedad tan terrible como el Alzheimer, por ejemplo.

Otra clase de ausencia y también dolorosa, es la de la gente que se ha peleado. Que se amaron y tuvieron, o no, hijos e hijas y hoy no se pueden ni ver. También hermanas y hermanos, padres, madres e hijos o familia política con la que algún día se tuvo más cercanía y hoy ya no se hablan.

Si llevamos todo el año sin vernos, o mal vernos con tensiones, amenazas y conflictos no resueltos donde la venganza, la envidia, el odio, el desprecio, la vergüenza, la tristeza o el enfado son los protagonistas ¿Cómo vamos a pretender llevarnos bien y celebrar el Amor y la Paz en familia el 24 de diciembre, simplemente porque toca? Fingir ser la happy family es un mal trago que por mucho que a alguien le importe la apariencia social y el qué dirán, se acaba convirtiendo en una bomba de relojería que estalla. ¡Y cómo estalla!

Las luces navideñas nos llevan a nuestra infancia a la ilusión.. pero no nos despistemos, están ahí para que consumamos productos; compremos por cualquier motivo, sin recordar que es un gasto tremendo de energía que mata al planeta.
Las luces navideñas nos llevan a nuestra infancia a la ilusión.. pero no nos despistemos, están ahí para que consumamos productos; compremos por cualquier motivo, sin recordar que es un gasto tremendo de energía que mata al planeta.

Hay quien opta por mostrar lealtad a su bando, con la consiguiente renuncia o aumento del conflicto con el otro lado. Otros prefieren ser falsos y hacer el paripé por compromiso o creyendo que así evitarán el conflicto. Hay quien se enfrenta a la situación creando un conflicto mayor y hay quien prefiere quedarse en casa solo. Lo peor. El castigo más grande para nuestra esencia humana es la soledad. Es el dolor más profundo, esa sensación de no importarle a nadie, de no tener verdaderos vínculos, de estar colgados en el vacío… Sin que nadie nos eche de menos.

Entonces ¿Cómo hacer para llevar mejor estas fiestas? La manera más sencilla es si hay peques en nuestro entorno. Casi sin esfuerzo, se activa nuestra niña o niño interior y revivimos la magia y la ilusión, volcados en hacerles pasar unas fiestas alegres, divertidas y sobre todo, mágicas. Otro día hablaré del consumismo compulsivo que trata de compensar la poca presencia y juegos con muchos regalos caros…

La falsa ilusión de la felicidad consumista no consigue apagar nuestros sentimientos como adultos. Tenemos que ser valientes para reconocerlos, compartirlos y regalar lo que de verdad importa: tiempo de estar y de querer a los demás.
La falsa ilusión de la felicidad  navideña  y consumista no consigue apagar nuestros sentimientos como adultos. Tenemos que ser valientes para reconocerlos, compartirlos y regalar lo que de verdad importa: tiempo de estar y de querer a los demás.

¿Pero y si ya todos somos adultos? Lo primero, ser honestos. A veces lo mejor es que cada uno esté en su casa y celebre solo con los cercanos de verdad. También ser justos para mirar bien a nuestro alrededor, fijarnos en quién de verdad ha estado todo el año a nuestro lado, quién nos demuestra cotidianamente cariño y respeto. Y por supuesto, ser valientes y solidarios para fijarnos en quién está necesitado de apoyo, de calor y de amistad. A esas personas hay que abrirles nuestra casa, compartir la mesa, ofrecer el abrazo y celebrar lo que nos une: que estamos juntos y vivos. Que hoy tenemos salud y un techo. Que estamos dispuestos a luchar una vez más por ser felices, a pesar de las dificultades y ausencias. Que somos capaces de amar y demostrarlo siendo verdaderos hermanas y hermanos de la vida.

 

 

Machismo-12, Coeducación-0

Hace algunas semanas tuve la oportunidad de asistir como miembro de tribunal a la tesis doctoral del compañero psicólogo Cristo M. Guerra, en la Universidad de La Laguna. Su trabajo titulado “Las relaciones entre iguales en el alumnado de primaria y secundaria desde una perspectiva de género”, retrata las relaciones entre niñas, niños y adolescentes desde los 8 hasta los 13 años en nuestras escuelas públicas y concertadas y la importancia de cómo los estereotipos de género afectan negativa y discriminatoriamente a su madurez y socialización. Les cuento algunos de los resultados de esta seria y bien hecha investigación.

De izquierda a derecha Dr. Eduardo Martin (co-director de la Tesis), Dr. Jesús Alemán (profesor de la ULPGC y Vocal del Tribunal de Tesis), Dra. Juani Mesa, (quien firma este artículo , profesora de la UB y Secretaria del Tribunal de Tesis), Cristo M. Guerra (Doctorando ), Dr. Ramón Aciego (docente del a ULL y presidente del Tribunal de tesis) y la Dra. Ángela Torbay (co-directora de la Tesis)
De izquierda a derecha Dr. Eduardo Martin (co-director de la Tesis), Dr. Jesús Alemán (profesor de la ULPGC y Vocal del Tribunal de Tesis), Dra. Juani Mesa, (quien firma este artículo, profesora de la UB y Secretaria del Tribunal de Tesis), Cristo M. Guerra (Doctorando ), Dr. Ramón Aciego (docente de la ULL y presidente del Tribunal de tesis) y la Dra. Ángela Torbay (co-directora de la Tesis)

Resulta, oh sorpresa, que el machismo empieza en casa con la elección de los muebles del cuarto del futuro bebé que vendrá al mundo. Son los padres, más que las madres, los que tratan de manera más distinta y marcada a los hijos, para que se comporten “como varones”,  más que a sus hijas. Su efecto a la largo de la vida hace que los hombres sean menos flexibles en cuanto a los roles. Algunos ejemplos; las mujeres no deben mostrar enfado y los hombres no lloran, ni son cobardes; ellos juegan con pelotas ellas muñecas, etc.

¿Se puede diseñar habitaciones más estereotipadas y sexistas para un ser humano?
¿Se puede diseñar habitaciones más estereotipadas y sexistas para un ser humano?

Tanto las madres como  los padres esperan cosas distintas según tengan hijas o hijos. De ellas, se espera que sean buenas en el comportamiento y académicamente se les potencia sobretodo el lenguaje y aprender idiomas. A ellos se les motiva para rendir en matemáticas y en el deporte.

En la escuela también se educa sesgadamente: los docentes refuerzan a los chicos para que tengan éxito y sean competentes y a las chicas les valoran que se porten bien y sean prosociales.

Estos estilos educativos en casa y en la escuela facilitarán que las niñas  y chicas tengan más habilidades sociales, sean más inteligentes emocionalmente y más maduras, pero con baja autoestima. Tendrán menos amistades pero más estrechas y cuando aparezca el conflicto lo expresarán a través de una agresividad no física y sí relacional (aislar, ignorar, difamar etc..). En los niños y chicos producirá que sean poco inteligentes emocional y socialmente, más inmaduros, competitivos, jerárquicos y con alta autoestima. En las relaciones se organizarán en grupos numerosos, jerárquicos y preocupados por ser los líderes y establecer claras relaciones de dominio. Ante los conflictos  optarán por la agresividad física.

Las diferencias biológicas entre niñas y niños no tendría porqué marcar su rumbo como personas de forma limitante ni frustradora.
Las diferencias biológicas entre niñas y niños no tendrían porqué marcar su rumbo como personas de forma limitante ni frustradora.

No sólo esta investigación sino muchas otras anteriores ya han señalado que la solución a la violencia contra las mujeres pasa por la coeducación en casa y en la escuela.

Coeducar significa educar teniendo una mirada hacia las niñas y los niños más allá de su sexo; enseñando y vivenciando la igualdad, la justicia, la fraternidad, la empatía y proporcionando las oportunidades para ser auténticamente ellas y ellos mismos. Cuidando de no influir con falsas creencias y prejuicios sociales limitantes y discriminatorios.

Pero la coeducación parece una moda que hace años pasó  fugazmente por las aulas y que no llegó a nuestros hogares.

Por eso ya a los 12 años llegamos tarde, como muy bien señala esta tesis doctoral, de la que les comentaré más resultados en otra ocasión.

Hay que educar para que cada criatura sea la persona que de verdad quiere llegar a ser, ofreciéndole todas las oportunidades educativas y culturales que tengamos a nuestro alcance. Somos más que un color, un juguete. Más que una X o una Y.
Hay que educar para que cada criatura sea la persona que de verdad quiere llegar a ser, ofreciéndole todas las oportunidades educativas y culturales que tengamos a nuestro alcance. Somos más que un color, un juguete: más que una X o una Y.

La prevención de la violencia contra las mujeres en particular y la mejora de la convivencia y la madurez personal de todo nuestro alumnado en general, pasan por una apuesta real por coeducar desde Educación Infantil y Primaria, para que en Secundaria podamos reajustar y reconducir lo que se nos haya escapado, pero en ningún caso se puede hablar verdaderamente de prevención si empezamos en la adolescencia. Continuar así es perder la partida, como demuestra esta investigación donde el resultado hasta ahora no deja dudas: machismo-12, coeducación-0.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LAS HUMANIDADES

Los mejores recuerdos de mi bachillerato, intelectualmente hablando, están relacionados con el disfrute que sentí estudiando Literatura, Historia del Mundo y Contemporánea, Historia del Arte, Música y desde luego, Filosofía. Estas asignaturas englobadas bajo el término Humanidades y que ahora quieren eliminar del curriculum, me abrieron el apetito por saber  y pensar más. Encontrarle un sentido ético y estético a lo que me rodeaba y a buscarle sentido a mi vida. Dar una respuesta a esa gran pregunta de la adolescencia y de la vida; quién soy y qué quiero hacer con mi vida.

Las Humanidades me ayudaron a expresar y comprender los sentimientos recién estrenados en mi adolescencia: la atracción y el placer, el amor y el desamor, la ilusión y la desilusión, la soledad y la compañía, la alegría y la tristeza, el miedo y la rabia, la pasión y el sin sentido, la utopía y la revolución y, cómo no, el compromiso social.

También fueron el salvavidas que me ayudaron a tirar de mí misma, pues ya sabemos que en la adolescencia nos mudamos al Planeta A (=Adolescencia) donde no hay adultos, pero sí pueden llegar sus legados… Yo me llevé a la Generación del 98, a mí querida Gloria Fuertes, a Gustavo Adolfo Bécquer, a Mario Benedetti y a Pablo Neruda.

En la adolescencia nos mudamos al Planeta A (=Adolescencia) donde no hay adultos, pero sí pueden llegar sus legados…
En la adolescencia nos mudamos al Planeta A (=Adolescencia) donde no hay adultos, pero sí pueden llegar sus legados…

También a Montesquieu, Rousseau, Voltaire y la Revolución Francesa y las guerras del S. XX  que estudié horrorizada… Las pinturas rupestres de Altamira, El Partenón, el Gótico, a Gaudí… Musicalmente me acompañaron Carl Orff, Debussy, Ravel, muchos cantautores y Les Luthiers. Estaba absorta con Dalí y Monet, y en Filosofía, Heráclito, Sócrates, Aristóteles, Kant y Simone de Beauvoir, me ayudaron a comprender que todas las personas pasamos por las mismas preguntas pero encontramos diferentes respuestas. Así se alimentó mi  pensamiento crítico, el creativo y sobre todo, la vivencia de los grandes valores universales.

No me imagino un mundo sólo de robots como algunos profetizan. La función principal de esas máquinas es la económica; tener trabajadores que no cobran y sí obedecen. Incapaces de relacionarse y tomar decisiones. Y no dudo que para algunos trabajos, o peligrosos o en los que se requieran pocas habilidades humanas, se irá eliminando a las personas y sustituyéndolas por esas máquinas. Pero lo que necesitamos sobre todo para ser “rentables” es que las siguientes generaciones sean inteligentes emocionalmente; que tengan una buena autoestima, que afronten los fracasos y las decepciones y al mismo tiempo, continúen luchando por sus objetivos y metas.

¿Humanos o robots? Lo que necesitamos sobre todo es que las siguientes generaciones sean inteligentes emocionalmente.
¿Humanos o robots? Lo que necesitamos sobre todo es que las siguientes generaciones sean inteligentes emocionalmente y con valores éticos.

Chicas y chicos capaces de amar desde el consentimiento, el respeto, el placer, la salud, la libertad y la igualdad, sin poseer ni dominar. Que puedan convivir y trabajar con personas con maneras de vivir y de pensar diferentes desde el diálogo, el respeto y la empatía. Gente que podamos llamar cívica; con valores prosociales como ofrecer ayuda, consolar, compartir y colaborar. Y eso no lo lograrán las máquinas. ¡A penas lo logramos los humanos…!. Así que la tecnología podrá estar presente en nuestra vida, pero no sustituirá a las personas.

Tampoco me imagino un mundo donde las personas pasen por la escuela o la universidad y solo hayan aprendido a ganar dinero, a ser winner or loser, a crear negocios, a tener “éxito” (sobre todo si por éxito entendemos robar impunemente como ciertos políticos o entidades financieras).

No me imagino un mundo donde las personas pasen por la escuela o la universidad y solo hayan aprendido a ganar dinero, a ser winner or loser.
No me imagino un mundo donde las personas pasen por la escuela o la universidad y solo hayan aprendido a ganar dinero, a ser winner or loser.

Ni me puedo imaginar una generación de chicas y chicos sin sueños, ni utopías, sin compromiso ambiental y social, sin amor a la poesía, a la pintura, a la danza, a la música, al teatro. Y por supuesto, sin conocer y utilizar éticamente las ciencias y las tecnologías.

Ese escenario sería apocalíptico en términos humanos: personas desesperadamente solas, ahogadas en sus emociones y perdidas en sus relaciones, buscando alivio en realidades virtuales, descuidando sus cuerpos y corazones, tal vez bajo el efecto de las drogas o enajenadas en estados orgiásticos. Al borde del suicidio colectivo.

Afortunadamente hoy tenemos las competencias básicas en el curriculum escolar donde se reconoce la importancia del desarrollo emocional y social y se insta a que se trabajen en el aula.

Manuales del programa de competencia personal y social de Manuel Segura, Juani Mesa y Margarita Arcas.
Manuales del programa de competencia personal y social de Manuel Segura, Juani Mesa y Margarita Arcas.

Y en muchos centros escolares de todo el estado se trabajan proyectos y programas como el nuestro, de competencia personal y social  denominado genéricamente “Ser persona y Relacionarse” programa evaluado científicamente y que  ayuda al alumnado en su crecimiento personal y favorece una mejor convivencia.

Así que la Educación, la Familia y toda la Sociedad, incluidos los poderes públicos tendrán que seguir ofreciendo una educación completa y competente con todas las disciplinas que nos hacen ser una Civilización, para conseguir buenas personas: que sepan relacionarse, pensar, reír, sentir, trabajar, decidir, amar y soñar, o no tendremos futuro. Y por eso para desarrollar la inteligencia emocional, la tolerancia, la empatía y la igualdad,  necesitamos a las Humanidades.