Mencionar el término Inteligencia Emocional hace que la gente en muchos casos, suponga que estamos hablando de la alegría, de la felicidad, de ser positivos, etc… Nada más lejos de la realidad. Hay que incluir también a las emociones, sentimientos y estados de ánimo que denominamos desagradables como el disgusto, la tristeza, la pena, la frustración, el miedo, la culpa, la soledad, la vergüenza, la apatía, el desamor, la desilusión, la envida, los celos o el odio, por nombrar algunos.
Decimos que una persona es inteligente emocionalmente cuando es consciente de toda su vida emocional: le pone nombre a lo que siente, comprende por qué lo siente y es capaz de gestionarlo y salir adelante creciendo en el proceso.
Todas las emociones son reales, no las inventamos; son naturales, pues venimos preparados como especie para responder a los acontecimientos de la vida con una respuesta emocional adecuada, y son legítimas; es decir, tenemos derecho a sentirlas, a expresarlas y a aprender a gestionarlas.

Sin embargo, esta educación sexista en la que estamos inmersas nos impide expresar toda la paleta emocional tanto a las mujeres como a los hombres. A las mujeres, nos ha prohibido expresar la ira, a pesar de que es la emoción básica para defender nuestra dignidad. No se trata de ser agresiva o violenta. Se trata de usar la energía que nos da el enfado para decir BASTA: para defender nuestros derechos, sentimientos, creencia, ideas y marcar límites. Es lo que mi querida madre llamaba darse a respetar.
La realidad es que muchas mujeres inhiben el enfado y acaban sumisas, esperando evitar así el conflicto, o ser aceptadas por consentir en ser como los demás esperan de ellas. El precio de esta renuncia a defender la dignidad es la destrucción de la autoestima, la dependencia emocional, la tendencia a establecer relaciones de dominio-sumisión y desgraciadamente, a acabar como víctimas de maltrato.

Desafortunadamente, a los hombres tampoco les ha ido mucho mejor. A ellos se les ha prohibido la tristeza: “los hombres no lloran”, y el miedo: “los hombres no son cobardes”. Tienen prohibido llorar, ¿Hay alguien a quien esto le parezca sano, inteligente emocionalmente u honroso? Desde mi punto de vista, lo que subyace ante la represión de la tristeza y el miedo en un varón es homofobia. Es decir, la creencia errónea de que si un varón muestra sensibilidad o debilidad ( no son sinónimas), es que no es lo suficientemente hombre, ¿Alguien me quiere explicar qué tiene que ver la inteligencia emocional con la identidad sexual, la orientación sexual o el desempeño al hacer el amor?
Cuando mujeres y hombres creemos que no tenemos derecho a sentir lo que sentimos o como me dijo un caso una vez “metí mis sentimientos en una caja y los enterré en el fondo de mi corazón”, sufrimos terriblemente. Tratamos de disimular lo que sentimos por miedo a que nos hieran aún más, a que se burlen, a que nos vean como frágiles o por no perder poder o posición.
Este dolor emocional reprimido buscará otro camino para expresar que no puede más: nuestro cuerpo. Son las llamadas enfermedades psicosomáticas (el dolor de la psique se expresará en nuestro soma, que es cuerpo en griego). Se calcula que aproximadamente el 80% de las enfermedades que padecemos a lo lago de la vida tienen un origen psicosomático. Sólo un 20% serán por contagio (como la gripe estacional) o por accidentes (caerse y romperse la cadera, por ejemplo).
¿Cuándo daremos a nuestras niñas y niños una verdadera educación emocional y afectivo-sexual igualitaria y estable para que sean mujeres y varones sanos, capaces de afrontar la vida sin enfermar ni agredirse?.

Gracias Juani Mesa por tu invitación a dar a nuestras niñas y niños una verdadera educación emocional y afectivo-sexual igualitaria y estable está en marcha y el camino es generoso. Ya son muchas la maestra y los maestros que ponen mucho interés en ello. También ya las familias se plantean qué hacer, cómo hacerlo y cuándo es el momento oportuno… Pero aún es insuficiente y nos damos cuenta cada día en los sucesos que nos rodean.
No nos dejamos desanimar.
Seguimos en ello y apostamos por la educación integral de la Infancia.
Pero sobre todo, también en las personas adultas ya que tienen su propio papel y responsabilidad sobre sí mismas y la población infantil a su cargo.
Una revisión rápida sobre la educación recibida no debe suponer una excusa para no hacerlo de otra manera.
Tenemos muchas ofertas, formatos, cursos, materiales a nuestro alcance como para pretender que estamos exentas o exentos de hacer de nuestra responsabilidad caso omiso.
Eduquemos en unión. Eduquemos en responsabilidad y tanto el logro emocional como el sexual y de cualquier otro ámbito estará logrado.
Solo tenemos que ponernos a ello.
Pongámonos pues…
Un abrazo grande y gracias por tu generosidad al poner en nuestras manos tu sabiduría.
Con gratitud, gracias por tu inspiración y buen hacer.
Victoria
Gracias a ti Victoria, por tu mirada cuidadosa y esperanzadora! Seguimos adelante!
‘Educar para la libertad, el respeto, la convivencia y la alegría». Poco más se puede añadir, salvo darte las ¡GRACIAS!
Gracias a ti Begoña por leerme y por estar ahí…! que vaya muy bien!
Educar en las emociones les permite a los niños y niñas ser iguales ante cualquier situación, obrar de la misma forma o parecidas y ser capaces de comportarse como seres libres que expresan sus emociones y sentimientos sin perjuicios ni complejos, esto hace a los niños más fuertes, libres y aprender cuales son sus limites, sus deberes y sus derechos. Cada uno sabe que todo tienen los mismos derechos y deberes independientes del sexo que tengamos.
La inteligencia es la capacidad innata que tiene una persona de resolver problemas lógicos, Está se puede fomentar con trabajo y preparación, perfeccionándola.
La inteligencia emocional se puede cultivar y perfeccionar con estudio, esfuerzo y trabajo, esto es muy interesante y bueno en la educación de los niños porque esta inteligencia les permite ser personas libres, felices y tener una autoestima alta y ser personas má seguras y sin complejos.
El educar a nuestros niños y jóvenes de una manera asertiva y afecto-sexualmente positiva creará a personas má sinteligentes emocionalmente, a la vez que más libres y sobre todo,más respetuosos consigo mismos y con todos y todo lo que les rodee, pues no tendrán nuestros lastres educacionales, es un gran trabajo que hay que hacer desde todos los pilares sociales, y nuestra responsabilidad es formarnos y crecer emoconalmente para formar y apoyarlos de manera correcta y eficiente.
Muchas gracias por tu artículo, das un poco más de luz en éste camino que recorremos
Un saludo.
Reyes.
Gracias a ti Reyes… Y perdona el retraso en contestarte…
Que verdad más grande. Dios quiera que nuestros hijos y nuestros nietos vivan esto mejor que nosotras.
Vamos dando pasos en esa dirección Violeta. Las generaciones de niñas y niños actuales lo tendrán mejor que nosotras para aprender a gestionar sus emociones y convivir… en eso ponemos todo nuestro empeño. Te recomiendo mi último libro, EL RINCÓN DE LA CALMA, publicado por la Edt. Desclée donde hay muchos ejercicios para trabajar la inteligencia emocional y la convivencia. Aunque va dirigido al profesorado de primiria también se le puede sacar mucho partido en casa. Échale un vistazo y valóralo por ti misma… Un fuerte abrazo.
Todos tenemos derechos a educar nuestras emociones, debemos cultivar nuestra libertad, nuestros derechos y respetar nuestras obligaciones.
Así es Marta…
Educar en emociones es fundamental parta poder superar nuestros miedos e inquietudes, debemos cultivar y educar nuestras emociones para ser más felices y mejor personas conmigo y los demas.
Pues en ello estamos Mercedes, tratando de divulgar y de dar materiales para educar como sociedad. Gracias por tu comentario!
Todos debemos educar nuestra emisiones, para poder ser más libres , respetar a todos y poder convivir mejor con todos los que nos rodea y ser más felices.
qué bonito lo has dicho Maribel! Gracias por leerme…