Creo que es muy importante ofrecer una educación afectiva y sexual sin prejuicios. Que permita a las personas (ya sean niños, adolescentes o adultos) reafirmarse en quiénes son, cuidarse, respetarse, amar y sentirse amadas, y tomar decisiones asumiendo sus consecuencias… Pero sin miedo!
Además de información, hay que formar en actitudes y valores de autoestima, de autonomía personal, de reciprocidad, respeto y empatía.
Para mí la educación afectiva y sexual es uno de errores históricos que la democracia española y sus sucesivas leyes de educación, jamás ha desarrollado seriamente, sin miedo y sin presión.
Es una «asignatura pendiente» y clave en el desarrollo personal, emocional y social de cualquier niño, niña o adolescente.Que debe ser abordada tanto en casa como en la escuela.Educar para la vida, es educar para ser buena persona, feliz, amar y ser amados. ¿Qué estamos haciendo en casa y en la escuela para alcanzar estos objetivos?
Si sigue en el olvido o escondida detrás del miedo, jamás habrá en este país una verdadera democracia.

La imagen la he tomado de la Asociación Profesional de Educadores Sociales de Canarias.